Petra (2018) de Jaime Rosales – Crítica

Petra

«Petra es una maravillosa pieza artística apta para miradas contemplativas en tardes de lluvia y viento»

PETRA ES EL CUENTO para adultos que uno quiere escuchar cada noche, modificando esa yuxtaposición de acontecimientos propios de una tragedia griega hasta convertirla en una fábula para niños, porque su preciosa elocuencia narrativa y visual contrasta con la realidad ciega, absurda, inútil; realidad, claro, difuminada con versátiles esquemas cinematográficos.

SE TRATA de una cinta alineada a la medida de la mirada pasiva del espectador, pues uno no quiere ser partícipe, ni protagonista y tampoco cómplice de lo que ocurre en sus entrañas, uno quiere mantenerse al margen de ella, pues lo contrario implicaría una aproximación al temperamento maléfico de cualquiera de sus personajes, que caminan entre la sencillez y la perversidad humana. No negaré que tiene un toque amarillista, muy en clave reportaje similar al crimen de los Urquijo o la desaparición del Niño Pintor. Lo que ocurre es que Bárbara Lennie puede llegar a seducir al más ciego, al más sordo y al más inepto de los seres humanos; es un claro valor añadido a una cinta que se mueve en el terreno de la maldad familiar de la España rural, con un contraste entre la serenidad de la cámara y la aversión hospedada en el corazón de cada personaje que solo sabe expresarse cuando llaman a la puerta del odio. No es culpa, por tanto, de la aparición de Petra en escena en esa búsqueda de identidad paternal, sino, como sucede a menudo, de esos problemas que tenemos los hombres para manejar las relaciones y que suele tener explicación en ese comportamiento infantil consistente en reprimir los sentimientos, y a menudo, irrespetando a las mujeres que nos quieren, que nos vuelven serenos y nos hacen caminar.

Y ES QUE Petra, que es un laberinto pasional de contradicciones y palabras escondidas,  se acciona mediante piezas de violencia encadenadas hasta que ya no queda nada que romper; y se vuelven visibles las últimas mujeres que quedan en pie,  supervivientes del mundo egoísta gobernado por monstruos contagiados de rabia. Se despliega la sororidad en su tierno final donde escasea la venganza, acorde a la resiliencia femenina, porque la película se arma a trazos de sangre con pincel fino, pero borrados con una segunda capa de colores a brocha gorda.

LENNIE INTERPRETA a una hija  inteligente, sería, nostálgica que trata de armar el puzzle que otros rompieron para ella usando la pintura como vehículo de comunicación. Su rostro se pinta con las mismas líneas que  en La enfermedad del Domingo (Ramón Salazar. 2017). Marisa Paredes borda el rol de mujer exquisita, liberal en su relación, con poco gusto y mucho aguante. Joan Botey es el monstruo egocéntrico al que todos aman y acuden. Petra camina sola, es originaria de sí misma, contiene su propia forma y su propia combinación de colores, es absorbente, catastrófica, sensible y enrevesada. Maravillosa pieza artística apta para miradas contemplativas en tardes de lluvia y viento, para explicar también, lo que la naturaleza rural esconde.

Petra


Sinopsis Petra no sabe quién es su padre, se lo han ocultado a lo largo de su vida. Tras la muerte de su madre inicia una búsqueda que le conduce a Jaume, un célebre artista plástico poderoso y despiadado.
País España
Dirección Jaime Rosales
Guion Jaime Rosales, Clara Roquet, Michel Gaztambide
Música Kristian Eidnes Andersen
Fotografía Hélène Louvart
Reparto Bárbara Lennie, Àlex Brendemühl, Marisa Paredes, Joan Botey, Petra Martínez, Carme Pla, Oriol Pla, Chema del Barco
Género Drama
Duración 107 min.
Título original Petra
Estreno 19/10/2018

Calificación8
8

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Santiago Jurado

Natal de Madrid (1984). Pedagogo, Dromomaníaco y coordinador de Proyectos educativos. Interesado en las herramientas visuales como agente didáctico en las aulas. Estudié guión de cine en Fuentetaja Literaria y diseño con 3DStudio Max en el centro Nuevas Tecnologías de Madrid. Practicante de Yoga, Mindfulness y Senderismo. Adoro los movimientos contraculturales, la escritura no lineal, el baile improvisado y la naturaleza salvaje.

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