5º día en la Seminci: Inhebek Hedi, The salesman

 Inhebek Hedi

Inhebek Hedi

Con Inhebek Hedi, Mohamed Ben Attia se centra en explorar el proceso por el que Hedi, un hombre que bien puede representar a toda una generación tunecina, va desinteresándose progresivamente por todos los lazos que le unen tanto a su tierra como a aquellos que la habitan. Sin juzgar todos aquellos elementos que constituyen su vida, Hedi pasará de un plano en el que acepta todos los elementos que constituyen su vida para comenzar a manifestar un nihilismo creciente que va invadiendo el día a día de un individuo cada vez más descontento. Hedi, ante una vida que no quiere vivir, decide dejar de creer en un anclado en la tradición matrimonio de conveniencia que se le acerca, así como también se atreverá a negar todo aquello que oprime su existencia, desde su temperamental y dominante madre hasta un trabajo que no hace más que limitar su amplitud de miras. Pero el azar, para bien o para mal, siempre interviene en todo camino programado. En el caso de Hedi la suerte se cruza en su vida para abrirle una puerta cuando ya todas estaban cerradas. Un elemento inesperado que se le aparece por casualidad un día provocará en el protagonista un desvío en su mirada. Todo aquello que antes era pesar será sustituido por creciente poso de esperanza. Es precisamente este curso de bajada y de subida lo que nos quiere mostrar Ben Attia con Inhebek Hedi. La lucidez de este interesante director traslada a la pantalla la primera muerte en vida de Hedi mediante secuencias en las que impera la verborrea casposa así como un aburrimiento de los protagonistas que se materializa en el bostezo público para posteriormente remarcar el cambio cortante de su vida mediante una serie de situaciones donde la cámara gana fluidez y donde los silencios importan. En otras palabras, el director tunecino sabe transmitir con maestría el trance de un personaje que va de una sensación de ahogamiento a la recepción de una bocanada de aire quizá demasiado precipitada.

La esperada presencia de The salesman, la última obra de Asghar Farhadi, galardonada en la última edición de Cannes con los premios a mejor actor y guión, cumplió con las altas expectativas que la crítica le había impuesto. La mano firme de Farhadi para retratar la condición humana está a la altura de muy pocos cineastas contemporáneos. Una cámara siempre cercana a la figura humana, especialmente en los primeros planos de los rostros doloridos, así como sus habituales movimientos de cámara pausados, fueron decisivos para llevar a la pantalla un drama humano que resquebraja los ideales morales para hablarnos de venganza. La finura y precisión con las que Farhadi se inmiscuye en la psique humana le llevan a desarrollar una historia de acción-reacción que nos habla de la falta de mesura cuando la vida se porta injustamente con uno, en ese momento en el que la razón queda anulada para que emerjan de lo más profundo todo tipo de sentimientos primitivos. Pero Farhadi no cae en la agresividad instintiva del ojo por ojo, sino que la importancia de su película recae en su manera de mostrar esos resquicios de juicio que es imposible eliminar por mucho que la violencia altere la sangre. Farhadi cumple de nuevo recordándonos que su manera de contar historias sigue siendo de las más limpias y honestas. Nos sigue diciendo que la escuela que lleva a sus espaldas es difícil de medir.

The salesman

The salesman

El quinto día de la presente edición de la SEMINCI concluyó con una gala que homenajeó el cine indio. Por las calles del centro de Valladolid caminaban diferentes personalidades del cine del subcontinente indio. Entre las figuras más destacadas de este Día de la India se encontraron la presencia de Kabir Badi, quien interpretó décadas atrás el mítico personaje de Sandokan, junto con la de Bobby Bedi, reconocido productor. Tras ser reconocidos ambos con la Espiga de Honor, fue proyectada la película La reina de los bandidos, producida por el propio Bobby Bedi y estrenada en la edición 39 de la Seminci, entrando dentro de la sección oficial. Esta película narra la historia de Phoolan Devi, mujer perteneciente a una de las castas más bajas y que fue violada, agredida y dominada durante toda su vida. La infancia tortuosa de Phoolan y su posterior venganza son narradas por Shekhar Kapur con una crudeza desoladora. El dolor que se desprende de la protagonista, interpretada por Seema Biswas, se vuelve real, la actriz se abre por completo provocando la incomodidad del espectador pasivo. Su suciedad, sus chillidos y su violencia son mostrados sin pudor. Las palabras del productor sobre esta película eran acertadas, y es que La reina de los bandidos es una obra muy elocuente que habla por sí sola. Los hechos que se van sucediendo atacan directamente el machismo imperante en la India así como la dureza del sistema de castas cuando perteneces a al nivel más bajo. Una película cruda que provoca y zarandea al espectador en cada secuencia.

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Pablo Castellano

"-¡Qué extraña forma de hacer la cama! -Lo vi en una película. Para eso sirven las películas!"

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