Synecdoche New York. Kaufman Desencadenado.

Philip Seymour Hoffman y Samantha Morton

Synecdoche (sinécdoque en castellano) es una figura retórica en la cuál usamos una parte de algo para representar un todo. Por ejemplo, cuando decimos: quedó sola con cuatro bocas que alimentar, queremos expresar que quedó sola con cuatro hijos a los que alimentar. Aquí, una parte (boca) representa a una persona en su totalidad.

Si decimos: le falta el pan, pan representa la generalidad de todos los alimentos.

Bien, pues Charlie Kaufman, reputadísimo guionista (Como ser John Malkovich, Olvídate de mí, Adaptation) debuta en la dirección con el ambicioso proyecto de realizar una sinécdoque de la vida en Nueva York, sinécdoque a su vez de la vida en toda su extensión, en cualquier lugar y tiempo, de la vida a secas. Kaufman aborda el reto imposible de representar la existencia (en toda la amplitud de la palabra) en un relato de apenas dos horas de duración.

Por si fuera poco, dicho relato cuenta las andaduras de un director de teatro que persigue el mismo propósito que la película (realizar una sinécdoque de Nueva York), y para ello se propone realizar una réplica a tamaño real de la ciudad dentro de una nave industrial. Allí, empleará a miles de personas que interpreten a los verdaderos neoyorkinos en su vida cotidiana. Entre estos ciudadanos a los que se les hace una réplica ficticia se encuentra el propio protagonista, así como la gente que lo rodea, dando como resultado varias capas de ficción.

synecdoche new york

Pero esperen, ahí no queda la cosa. Además, el personaje principal es un hipocondriaco que sufre todo tipo de enfermedades, algunas de ellas referidas a la mente, por lo que no se sabrá a ciencia cierta si los sucesos, muchos imposibles, suceden en la realidad en la que vive o sólo en su cabeza, y al igual que él, sentiremos una confusión tremenda al no ser conscientes del tiempo que transcurre entre cada situación.

Esto viene dado, creo, porque el personaje no está definido por minutos o horas sino por sucesos relevantes o no relevantes. Por ello, durante un desayuno en el que su mujer prácticamente lo abandona, él envejece como si aquella mañana hubiera durado meses.

Esta es la propuesta de uno de los guionistas más brillantes de los últimos años, cuyo estilo, basado en la reflexión y el metalenguaje, se eleva aquí al máximo exponente. Es Charlie Kaufman unchained, desencadenado, liberado, desatado.

Synecdoche New York es, claro está, un film complicado, difícil de comprender en su totalidad (mi opinión es que es sencillamente imposible). Mientras la ves, tu mente trabaja sin descanso y una y otra vez no logras comprender, sientes que hay cosas que se te escapan. Muchos espectadores se sentirán irritados, vencidos. Hubo instantes en los que estas sensaciones me abordaron, pero en los 120 minutos de metraje hay tiempo para todo.

En este caos sin sentido completo te sientes perdido, desesperanzado, sientes que te diviertes, que te aburres, que te emocionas, sientes rechazo y sientes atracción. ¿No creéis que esto es una experiencia muy cercana a lo que Kaufman deseaba representar?

Nota: 7,5

Calificación7.5
7.5

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Arturo G. Maiso

Viajero y cinéfilo. Director de Marketing en una plataforma de financiación participativa, CEO de AGM Comunicación Multimedia y director de El Cine en la Sombra.

1 comments

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  1. pamela 1 julio, 2013 at 19:25 Responder

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