Una segunda madre (2015), de Anna Muylaert – Crítica

Una segunda madre

Hay películas que de haber presentado problemas de guionización, errores de dirección o una interpretación excesivamente sobreactuada, quedarían más próximas a los culebrones filmados en Iberoamérica que al buen cine. Lo que distingue un culebrón es precisamente la caracterización melodramática de las situaciones, el maniqueísmo de los personajes (villanos a un lado y buenas gentes a otro), una dirección habitualmente poco exigente con los actores (excesivamente engolados a veces y desgarrados en otras) y un final feliz después de indecibles penalidades de los protagonistas. Algunos de estos elementos están presentes en la trama de ‘Una segunda madre‘; sin embargo la distancia entre esta película afortunada y el culebrón es abismal, casi como la que hay entre una muñeca hinchable y una mujer de carne y hueso.

A medida que los distintos personajes y situaciones van apareciendo en esta película brasileña el espectador tendrá la sensación de un deja vû, pero no hay que dejarse vencer por esta primera impresión. Es completamente casual. Aparentemente, muchos elementos del guión remiten a los culebrones desde los años 80. Y sin embargo, nada tan alejado de esta fórmula televisiva como esta película que honra al cine brasileño y que demuestra sus cualidades narrativas. Porque ‘Una segunda madre‘ es, en primer lugar, una película muy bien contada, entretenida, amena y que cuyo ritmo no decae en momento alguno. A pesar de que la temática entre ricos y pobres, la difícil convivencia de una sirvienta con sus señores, el abismo económico y los distintos caracteres propios de clase, remiten a los elementos más clásicos de las teleseries latinas (adinerados malvados explotan a pobres diablos), aparecen en esta película una serie de recursos alejados de lo granguiñolesco propio de estos productos cinematográficos y emparentados con el gran cine.

No hay que extrañarse por el esquematismo social que presenta la película. Es un reflejo de la estratificación social iberoamericana: si alguien quiere situar una trama realista en la sociedad iberoamericana de comienzos del milenio, está obligado necesariamente a aludir a los pobres-abajo, ricos-arriba, clase media apenas existente, orgullosos los de arriba de estar donde están, prepotentes, distantes e incapaces de interesarse por la vida personal y los dramas de cualquiera que no sean ellos mismos. Las clases altas de los distintos países iberoamericanos son así, tal como nos la pinta esta película que puede ser considerada como un “drama social”.

Preocupados por sus fatuidades o por alcanzar mayores acumulaciones de dinero, las clases altas parecen olvidar con demasiada frecuencia que tienen hijos. No es raro que los sirvientes conozcan mejor a los hijos de esta alta burguesía acomodada que sus propios padres naturales. No sólo el dinero crea barreras sino también el tiempo que unos pasan en compañía de otros. La sirvienta que protagoniza esta obra es más apreciada por el hijo adolescente de sus empleadores que ha crecido de espaldas a sus propios padres. Pero ¿qué ocurre cuando aparece en la mansión familiar la hija de la sirvienta (que también ha permanecido alejada de su madre), una adolescente encantadora, poco dada a respetar reglas y convenciones, que pronto encandila a los varones de la casa y genera la inquietud en la señora de la casa tan dominante como distante? A partir de aquí, la directora de esta película encadena una trama que gana al espectador y le hace disfrutar de los 110 minutos de proyección.

El cine es ante todo lenguaje visual. Siendo importantes los diálogos, el teatro es, sin duda, el terreno en el que tienen más peso específico. En el cine una producción no puede basarse solamente en un libreto genial; precisa de algo más.  La capacidad expresiva del cine no se basa solamente en los diálogos sino en otros muchos factores uno de los cuales es el lenguaje simbólico que puede encerrarse en cada escena. Anna Muylaert, directora de esta cinta, ha sabido manejar el juego de simbolismos en buena parte de las escenas. Algunas evocan el cuadro de VelázquezLas Meninas‘ en donde el aposentador de la reina mira desde una puerta iluminada por la luz del sol al fondo de la escena. Otras evocan las puertas vacías a las que tan aficionado era René Magritte. Seríamos ingenuos si creyéramos que buena parte de los encuadres de esta cinta son gratuitos; su intencionalidad simbólica es patente y refuerza diálogos y situaciones dramáticas. Al espectador no se le debe escapar la importancia simbólica dada a los colores blanco y negro, a modo de ying-yang, que la protagonista intenta encajar en el juego de café que aparece a mitad de la proyección, en un intento de dar armonía a su presencia al servicio de los propietarios de la casa.

La autora de esta espléndida cinta es Anna Muylaert, curtida actriz, guionista y directora de cine y de televisión, nacida en Brasil, país en el que ha desarrollado una brillante carrera que la consagra hoy como una de las más sólidas personalidades de aquella cinematografía emergente. Después de haber obtenido reiterados premios en festivales de cine locales desde 2002, esta película ha significado su consagración al haber representado a Brasil en dos festivales internacionales prestigiosos: Sundance (en la sección oficial de películas internacionales a concurso) y el Festival de Berlín (donde recibió el Premio del Público). Era, sin duda, el espaldarazo que esperaba Muylaert para aspirar a dar el salto al cine internacional.

Los papeles protagonistas han sido cubiertos por actores muy conocidos en la escena brasileña empezando por Regina María Barreto Casé, Val en la película, la sirvienta. Los dos co-protagonistas adolescentes (el hijo de los “señores” y la hija de la sirvienta) aportan frescura y espontaneidad, mientras que el matrimonio acomodado, especialmente la esposa distante y prepotente, hacen creíbles las distintas situaciones.

Sin embargo, la película no ha sido muy bien acogida en su país de origen en donde apenas consiguió cubrir gastos con unas taquillas modestas; algo en cualquier caso significativo. Para los que conocemos de cerca las sociedades iberoamericanas, la película describe perfectamente la estratificación social que se da en aquellas latitudes. Quizás sea por esto por lo que la sociedad brasileña ha dado la espalda a esta película: no quiere reconocerse a sí misma, evidenciar sus carencias y su inviabilidad estructural mientras se mantengan las distancias abismales entre ricos y pobres. Pero si usted quiere conocer algo sobre la sociedad brasileña, esta película, sin duda, le ayudará.

El tema de las relaciones entre “amos” y “siervos” no es nuevo en el cine y ha dado lugar a soluciones muy diferentes: desde el siervo que termina dominando a su señor, manipulando sus gustos y vicios (‘El sirviente de Josep Losey‘, 1963), pasando por la serie televisiva ‘Arriba y abajo‘ (1971) ambientada en la Inglaterra post-victoriana en donde el sirviente conoce siempre su lugar y, aun incómodo por su subordinación no se subleva jamás, para llegar finalmente a ‘Criadas y señoras‘ (2011) de Ted Taylor en donde la carga del argumento se sitúa en la discriminación racial. Desde que Fernando de Rojas publicó su ‘Celestina‘ (o La tragicomedia de Calisto y Melibea) en 1499, la literatura primero y el cine hoy, se han preocupado con inusitada frecuencia de los problemas generados por la estratificación social y las relaciones entre los que lo tienen todo y quienes les sirven todo. Esta buena película, ‘La segunda madre‘, puede situarse en esta línea y como digna heredera de toda una saga.

Una segunda madre

Sinopsis Val es una interna que se toma su trabajo muy en serio. Sirve a un adinerado matrimonio de São Paulo día y noche, y cuida a su hijo adolescente, al que ha criado desde su infancia. El orden de este hogar parece inquebrantable, hasta que un día llega desde su ciudad de origen la inteligente y ambiciosa hija de Val, Jessica, a la que había dejado al cuidado de unos familiares en el norte de Brasil 13 años atrás. La presencia de la joven pone en peligro el balance de poder en la casa. Esta nueva situación pondrá en tela de juicio las lealtades de Val y la obligará a valorar lo que está dispuesta a perder.
País Brasil
Director Anna Muylaert
Guión Anna Muylaert
Música Fabio Trummer, Vitor Araújo
Fotografía Bárbara Alvarez
Reparto Regina Casé, Camila Márdila, Karine Teles, Lourenço Mutarelli, Michel Joelsas, Helena Albergaria, Antonio Abujamra
Productora Africa Filmes / Globo Filmes / Gullane Filmes
Género Drama
Duración 110 min.
Título original Que Horas Ela Volta?
Estreno 26/06/2015

Trailer

Calificación8.5
8.5

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Amor DiBó

Trabaja en el mundo editorial, y le gusta la arquitectura, viajar, el cine, la robótica-nanotecnología, hacer tortilla de patata, el té y la buena educación.

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