Wild: La vida es exponerse

Wild

Termino de ver ‘Wild‘ y esta frase aparece en mi cabeza con ganas de desarrollarse. Me traigo a la cama una sensación de paz y sosiego que muy rara vez siento. Pero la reconozco: es la que te acompaña cuando te encuentras transitando por tu camino. El tuyo y el de nadie más.

Es el camino el que pone y te cruza con otros caminantes que pueden (o no) llevar la misma dirección que tú, pero que nunca hacen tu camino. Cada cual parte (aunque a menudo huye) de algún punto y se ha fijado una meta, sin sospechar (¿cómo hacerlo?) la ingente cantidad de hitos que jalonarán la ruta. Algunos pasarán desapercibidos si no estamos atentos, otros se convertirán en anécdotas divertidas o solemnes en posteriores días de narración; solo aquellos hitos que nos obliguen a alterar nuestro curso de forma significativa, o incluso a abortarlo, los denominaremos obstáculos.
Por ultimo, están aquellas personas, caminantes como tú que, sin sospecharlo (o con variables dosis de intención por su parte) se convierten también en hitos.

Compartir camino con ellos (unos pasos, un buen trecho o hasta el final), no tú el suyo; no ellos el tuyo, sino compartirlo… ¿Puede una persona convertirse en camino de otra? Conozco la respuesta. Mas responder como se debería a esta pregunta requeriría de una madurez y una integridad que no estoy seguro que ni tú ni yo hayamos alcanzado suficientemente. Así que no practicaré la demagogia… ¿Puede una persona convertirse en obstáculo en el camino de otra? La respuesta a esta pregunta requeriría que previamente contestásemos a aquella otra que se quedó sin solventar. Y, en todo caso, lo importante no es tanto ponerle cara al obstáculo como cuestionarnos si tenemos fuerzas de mirar más allá de él: si sentimos o no curiosidad por averiguar que habrá al otro lado; si estamos o no dispuestos a satisfacer esa curiosidad sin tener la sensación de que por hacerlo habremos de pagar un alto precio o nos veremos obligados a renunciar a algo.

La suerte dispar del obstáculo es que siempre es subjetivo: el que para unos es insalvable así a simple vista, para otros deviene en precursor de aventura. Lo que es innegable es que sin ellos la andadura por el paraje más silvestre no diferiría en lo fundamental del mismo recorrido por el pasillo de nuestra propia casa. Son estos los que nos transforman: mudamos la piel al rozarnos con ellos; renacemos al otro lado. Habría que concluir que si salimos al camino es precisamente con el afán inconsciente de exponernos a ellos. Y si esto es así, obstáculos a mí, habría de decir todo caminante que se jactase de serlo.

En la exposición buscamos sorprendernos: no tanto de lo que acontece a nuestro alrededor como de lo que comienza a transformarse en nuestro interior. Arrancamos preguntándonos si seremos capaces de llegar al final y llegamos al final preguntándonos cómo hemos sido capaces de superar dificultades que “jamás habríamos pensado que seríamos capaces de superar”, sencillamente porque jamás habríamos sido capaces de preverlas, de imaginárnoslas… Pues de haberlo hecho, quizás habríamos renunciado aún antes de comenzar a caminar…

Así que no queda otra que alegrarse de esa falta de imaginación que nos impulsa a exponernos para demostrarnos que la realidad siempre supera a la ficción, que la mayor parte de los miedos que nos atenazan no existen, y que los que se materializan, lo hacen para desaparecer o transformarse en otros. Y lo hacen precisamente porque ya no somos los mismos tras haberlos enfrentado.

Lo que nos devuelve al punto de partida, a saber: que el camino (su punto a y su punto b), así como sus hitos (y en lo que estos devengan) son siempre subjetivos. Y que nadie puede recorrer tu camino por ti. O lo que es igual: no hay un camino más difícil que otro. Cada uno es el de cada cual. Así pues, ¿de que sirve quejarse? ¿De que pedir permiso? Nadie, absolutamente nadie, va a ser capaz de comprender la distancia que media entre tu punto de salida y tu línea de meta; por que escogiste esa ruta y no aquella otra; imposible (y absurdo) tratar de calcular tu velocidad de crucero (pues el tiempo que parte tu espacio es tan tuyo como relativo para los demás). Si esto es como lo pienso, será cuestión tan solo de echarse a caminar sin prestar atención siquiera al equipaje o las provisiones, pues del primero tenderemos a prescindir de todo lo que no es imprescindible si queremos viajar ligeros, y las segundas siempre nos parecerán escasas y limitantes.

Y por último está la irresistible tentación de comprobar que hitos ha tenido a bien colocar la vida en nuestro camino. Desde esta perspectiva, cada día tiene visos de convertirse en 6 de enero…

Wild

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Rubén Chacón

Periodista, publicista, colaborador habitual en distintos medios, autor de El Sorprendedor (Temas de Hoy, 2011), diseñador de juegos, cantante de End of Party, cinéfilo empedernido y padre de dos hijos.

4 comentarios

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  1. Pablo 10 enero, 2016 at 23:08 Responder

    ¡Qué grandes preguntas pensadas! ¡qué convenientes resultan!… Tienen el mismo efecto que los círculos rojos de ‘usted está aquí’ nos hacen vernos en posición sin más cuestión, otra cosa es orientarse.

    Yo no he visto ‘Wild’, pero está claro que esta reflexión es polivalente, indicada para todas aquellas expresiones que conlleven trayecto de a-b, junto con todos los hitos que suceden en medio. Al leerla yo pensaba en ‘The Straight Story’ de David Lynch, cuyo protagonista, quizás por edad, tiene claros los interrogantes aquí planteados y además sabe que no quiere ser el último obstáculo.

    Es el razonamiento más lúcido sobre caminos que he hallado. Viaja por el eje central.

    Enhorabuena y gracias.

  2. Samuel 14 enero, 2016 at 19:07 Responder

    Hola
    Voy con de comentar tus artículos, que siempre me interesan, pero quiero escribir un comentario respecto de esta película que, por cierto, he visto hace unas pocas semanas.

    Me interesa mucho ese crisol de dos caras que suponen los acompañantes: Obtáculo/Hito positivo y además lo contemplo desde varias ópticas, la pasada, la presente y la futura. Aunque siempre estamos en el inicio del camino (del resto que nos queda) sea poco o mucho, no se tiene la misma visión cuando tus pies llevan ya recorridos muchos kilómetros que pocos.

    Cuando has recorrido muchos, puedes ver las cosas desde varias atalayas, una recordando como se preveía el futuro y otra la de contraste. Lo curioso es lo bien que el ser humano se va adaptando llegando a la estación, entonces, lo único que puedes hacer es saber si te ha gustado poco, mucho o nada el menú que has saboreado. Hay personas que nunca se conforman con lo que comen y siempre andan a la búsqueda de nuevos alimentos, pensando en que quizás hay que saborear todos los platos y en todas las situaciones posibles pero, lo que es inexorable es que todas las comidas no son mas que un combustible y valen muchos tipos, incluso aunque se consuma permanentemente el mismo.

    Cuando nuestro camino va llegando al final me sigue sorprendiendo como se ve el pasado y como dulcificamos nuestra percepción de nosotros mismos, como la piedad, la comprensión, la armonía va apareciendo y somos mucho menos duros y mucho menos explosivos de lo que éramos cuando intentábamos decidir lo que teníamos que ser y hacer con nuestras vidas.

    Si encontramos una buena comida, ahora, creo que hay que saborearla una y mil veces y disfrutarla como si fuera la primera vez. Creo que si nuestro rostro esboza una sonrisa cada vez que los hitos aparecen y se quedan, tan sólo nos han modificado, pero jamás son ni serán un obstáculo porque son, sin duda alguna, una fortuna para nuestro camino y nuestro corazón nos lo indica porque, sino es así, entonces hay que buscar otra comida, otro plato y arriesgarse, pero teniendo muy, muy claro cual es lo que se puede ganar y cual lo que se puede perder y…amigo ahí está la genética…propensión al riesgo o aversión al riesgo.

    Un abrazo

  3. Padres 27 septiembre, 2016 at 01:30 Responder

    Que pueden decir unos padres de un hijo como tu?… Escribiendo estos comentarios tan completos y estupendos…y siendo así de especial como tu eres!..Pues todos los días pensamos!!
    .Que alegría de hijo!! Eres lo mejor que nos ha pasado!…Te queremos mucho!!.

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