Alicia en el país de las maravillas (1951): Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente

Alicia en el país de las maravillas (1951)

Si no sabes hacia dónde vas, no importa a donde te dirijas, siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente.

“Sí yo hiciera mi mundo todo sería un disparate. Porque todo sería lo que no es. Y entonces al revés, lo que es, no sería y lo que no podría ser si sería.” Así es como empieza Alicia en el país de las maravillas (1951), una película Disney que fusiona las dos obras de Lewis Carroll (tanto la que le da nombre al film como Alicia a través del espejo) y que nos cuenta el sueño de una pequeña de 10 años.

Alicia no es una princesa, no tiene el carisma o el carácter de una Blancanieves o una Cenicienta. No hablamos de una mujer frágil y sensible que necesita ser rescatada, hablamos de una niña de diez años un tanto mimada y caprichosa, testaruda y mal humorada, impaciente e inquieta, que sueña con su propio wonderland porque para ella su realidad es demasiado aburrida. Y para ser una película de 1951, se borra el tópico de feminidad que te enseñaban las películas Disney de ese momento.  

Puede que una de las razones por la que fue un fracaso en taquilla fue precisamente por no seguir con el prototipo femenino esperado. No obstante, también hay que decir que el hilo narrativo no está claro, porque no tenemos una historia definida de forma coherente, simplemente es una secuencia de sucesos ilógicos que se acaban cuando ella se despierta del sueño, porque “empiezas por el principio y cuando llegues al final te detienes”. Sin embargo, la película se apoya en una espléndida animación, hay una belleza plástica en ese mundo construido que merece la pena donde mucha de la puesta en escena tiene un patrón de ritmos maravilloso (dicha belleza, por supuesto, adaptada al “factor Disney”). Además, las transiciones usadas son magistrales, porque a veces ni siquiera tienen cortes, es un plano secuencia que sigue porque una forma se transforma en otra y el espectador apenas se percata del paso de las escenas.

A pesar de ser una película de 1951, se transgrede el tópico de feminidad mostrado en el resto de películas Disney de ese momento.  

A pesar de que todo está compuesto por personajes secundarios excepto la propia Alicia, cada personaje tiene su propia moraleja. La oruga siempre pregunta: “¿quién eres tú?” y Alicia responde que ha cambiado tantas veces que ya no lo sabe. Y yo siempre he tenido la teoría de que nunca somos como ayer y mañana no serás como hoy, porque todo está en constante cambio; el picaporte de la puerta afirma que “nada es imposible”; “si no piensas no deberías de hablar” nos enseñan durante un té interminable al que Alicia no quería ir en un principio porque no quería estar con gente loca, pero todos estamos locos, tú estás loco, yo estoy loca. Pero el personaje por el que sin duda yo más apostaría sería por el gato de Cheshire, sonrisa de luna que enamora, y que quizás enseñe la lección más importante de todas: si no sabes hacia dónde vas, no importa a donde te dirijas, siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente.

Para concluir, creo firmemente que esta película es una reliquia del pasado que no se debe de olvidar, y no solo por la asombrosa animación y colores que contiene, sino por eso mismo por lo que algunos la critican y es que, el no tener un hilo narrativo coherente y que lleve al espectador de la mano te hace sentir un mundo caótico e inesperado al que yo siempre he llamado mi vida, porque todos tenemos nuestro propio mundo de creación (nuestras expectativas) que no podemos controlar (la realidad). O simplemente puede que yo sea una Alicia que tiene un problema, me doy muy buenos consejos, pero casi nunca los sigo.


Sinopsis Alicia se sumerge en el sorprendente País de las Maravillas y conoce a extraordinarios personajes como Tweedledee y Tweedledum, el Sombrerero Loco, La Reina de Corazones y el frenético Conejo Blanco.
País Estados Unidos
Dirección Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson
Guion Winston Hibler, Ted Sears, Bill Peet, Erdman Penner, Joe Rinaldi, Milt Banta, William Cottrell
Música Oliver Wallace
Género Animación
Duración 75 min
Año 1951
Título original Alice in Wonderland

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