Amor y rabia (1969): cinco relatos para salvar el cine y el mundo

1. La indiferencia (Carlo Lizzani)

Amor y rabia

Amor y rabia, pensada inicialmente como Vangelo ’70 por su inspiración en varias parábolas, comienza con el duro e irónico relato de Carlo Lizzani, donde la ciudadanía observa la brutalidad en las calles sin actuar. No podemos decir que haya cambiado esta situación casi cincuenta años después. Es cierto que algunos ponen un tuit para quedarse tranquilos, pero realmente continúan pasivos e incluso con sus acciones diarias alimentan una crueldad ya rutinaria.


2. Agonía (Bernardo Bertolucci)

Amor y rabia

Le sigue el fragmento dirigido por Bertolucci: la reflexión de un religioso que muere en su cama rodeado por un grupo de bailarines. Ellos representan su arrepentimiento y su dolor mientras le acompañan en su final. El director de la imperecedera Novecento libera de dogmas los dilemas morales recurrentes de su protagonista y hace partícipe al espectador de la locura compartida y universal que se encarna en los miedos humanos.


3. El amor (Jean-Luc Godard)

Amor y rabia

Hubo una época en la que las estrellas del celuloide surgían del cine negro y de los wésterns nihilistas. Eran obras sin héroes, sin preocupación por lo políticamente correcto o por transmitir un mensaje único en su desenlace. A pesar del buen hacer de un grupo de autores independientes actuales, hoy el cine parece un arte “torpe que tartamudea”, que se regodea en la ilusión banal del entretenimiento, como advierte Godard en su episodio de Amor y rabia. Porque ver muchas películas no significa ver mucho cine.


4. La secuencia de la flor de papel (Pier Paolo Pasolini)

Amor y rabia

Pasolini es el encargado de introducir el concepto de inocencia en el filme. Ninetto Davoli, el actor idóneo para interpretar este papel, camina por la ciudad, charla con los ciudadanos y baila. Es feliz y ajeno al horror. Su marcha solo se interrumpe por imágenes bélicas y políticas sobreimpresionadas, y por unas voces que solicitan su atención desde el cielo.


5. Discutamos, discutamos (Marco Bellocchio)

Amor y rabia

Este quinteto de obras de arte finaliza con la mirada de Marco Bellocchio. En su cortometraje, un grupo de jóvenes interpreta diversos papeles. Por un lado, tenemos alumnos y profesores conservadores que desean que la universidad siga tal y como está. Por el otro, una serie de estudiantes que reivindican una revolución maoístas en la que solo participen los alumnos. A su vez, a todos ellos se une un profesor crítico con ambos bandos que defiende el cambio de la universidad desde la política y una lucha vertical en vez de horizontal. Este último es atacado por los estudiantes revolucionarios, que argumentan que los partidos comunistas son aceptados por el sistema porque en realidad no tienen intención de cambiar realmente nada, que utilizan el monstruo del fascismo con el objetivo de llevar a los maoístas a posiciones moderadas que mantengan el neoliberalismo. Al igual que sus compañeros directores, Bellocchio hace este planteamiento y deja al espectador que continúe el debate.


Amor y rabia

La película, como el cine negro y los wésterns nihilistas, evita con gran acierto ofrecer un mensaje único y mediocre. Sin embargo, cualquier persona que vea hoy este filme concluirá que llevamos muchos años atrapados en la misma discusión, que a la indiferencia se le han añadido altas dosis de hipocresía y que quizá muchas películas actuales han dejando de ser cine.

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Miguel Suárez

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra, articulista en diversos medios y autor de ensayos sobre cine y filosofía. También ha escrito y dirigido cortometrajes y producido piezas de videocreación. Actualmente coordina el Festival Internacional de Cine Fantástico HOA y programa la muestra 'Cine del Este' que se desarrolla en Pamplona.

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