El corredor del laberinto: La cura mortal (2018) de Wes Ball – Crítica

El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal

«El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal dispone de semejante tecnología que ésta acaba por ocupar todo el discurso»

Atención: cine de ciencia ficción, pero del grueso, con abundancia de trucos digitales. Una película distópica, excepto en el final, que es totalmente utópico. Sin embargo, para llegar a este final hay que tragarse un par de horas. Y el final, dicho sea de paso, es todo él un mal empalme con el resto de la película. O lo que es lo mismo, nada de nada. Sin embargo, el director, Wes Ball, un especialista en el tema de los artificios tecnológicos, sabe de qué va lo que quiere contar. Lo que pasa es que, como ocurre con otras películas surgidas a partir de la tecnología digital, las posibilidades que el medio ofrece lleva a que se produzcan engendros de este tipo. O lo que es lo mismo: para un director, poder disponer de semejante tecnología hace que ésta acabe por ocupar todo el discurso. Es decir, El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal es un puro vacío de contenido, aunque, eso sí, lleno de trucos. Vayamos por partes.

No les contaré exhaustivamente la historia literal que en El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal se nos narra. Más que nada, para no hacerles perder el tiempo. Lo que sí les diré es que trata, entre otras cosas, de la reproducción de la lucha de clases en el mundo futuro, del poder que ejerce una corporación perversa sobre una mayoría. Podría parecer que Wes Ball quisiera alertarnos de lo que nos viene encima, que no es otro que el del corporacionismo relacionado con temas de salud y de dignidad humana. Pero Wes Ball no es Philip K. Dick, ni George Orwell, ni Aldous Huxley. El artificio es lo que predomina, pero, como les decía, Wes Ball parece dominar el tema de lo que pretende contar, aunque no le presta la atención, pues lo suyo es el artificio que el medio digital le facilita. Y ni tan siquiera sirve como metáfora para entender el funcionamiento de ciertos aspectos de la sociedad. Entiendo, pues, que El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal es un producto concebido para hacer dinero, o para acabar de situar a Wes Ball en la órbita de los grandes del género, aunque, de momento, ni tan siquiera está a la altura de las películas de George A. Romero, con quien se le podría comparar en ciertos aspectos temáticos.

Lo único a destacar es la interpretación, que resulta ser lo único salvable. De hecho, si no llega a ser por algunos de los actores y actrices que en El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal aparecen, la película sería aún más soporífera. Digamos que su actuación maquilla y salva del despropósito general.

Sinopsis Thomas no puede confiar en CRUEL. La organización le borró sus recuerdos y lo encerró en el Laberinto. Luego lo dejó al borde de la muerte, en el Desierto. Y lo separaron de los Habitantes, sus únicos amigo. Ahora CRUEL asegura que el tiempo de las mentiras ha terminado. Con toda la información que reunió gracias a las Pruebas, está en condiciones de avanzar en la cura de la Llamarada. Pero Thomas debe pasar por la Prueba Final. ¿Logrará sobrevivir al procedimiento? ¿Será cierto que se terminaron las mentiras? Quizá la verdad sea más terrible aún… una solución letal, sin retorno.
País Estados Unidos
Dirección Wes Ball
Guion T.S. Nowlin
Música John Paesano
Fotografía Gyula Pados
Reparto Dylan O’Brien, Kaya Scodelario, Katherine McNamara, Thomas Brodie-Sangster, Nathalie Emmanuel, Barry Pepper, Giancarlo Esposito, Rosa Salazar, Dexter Darden, Walton Goggins, Jacob Lofland
Género Ciencia ficción
Duración 142 min.
Título original Maze Runner: The Death Cure
Estreno 26/01/2018

Calificación2
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Jesús Gabriel Gutiérrez

Mentor literario. Escritor. Filósofo. Prospectivista y astrólogo. Me interesa la historia y el hilo que sale de ella y nos conecta con el futuro.

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