Dogman (2018): Relato sobre los Héroes del Fin del Mundo

La persona que no está interiormente preparada para la violencia es siempre más débil que el opresor“, Aleksandr Solzhenitsin (1918-2008). 

El relato sobre la vida de Marcelo vive de sus propias vicisitudes. Tantos matices grises tienen como las calles anodinas de esa Italia oxidada que se añeja a la orilla del mar, tantos odios conjurados que toman sus trajes invernales de ese napolitano inexpugnable al oído y tantas cavilaciones como esa conciencia subterránea que vive en la tienda de máquinas tragamonedas, la compra de oro en medio del polvo y el cemento de ese barrio que construye el lenguaje de una realidad sucia. 

Marcello (Marcello Fonte), es un hombre humilde, parsimonioso, algo lento, tiene una hermosa hija, y es dueño de una pequeña tienda donde cuida a los perros domésticos y callejeros, les ofrece cuidado, siempre ejecuta ese oficio con el animo de olvidar su exilio en la pobreza. Marcello es un héroe silencioso, de esa modernidad que levita sin prisa acumulándose en el vacío: tiene una estatura baja, la mirada caída, su contextura física esa hecha para soportar los vientos y los golpes, es un personaje cuya tragedia más grande es despedazarse.

Dogman homenajea a esas ciudades que se pudren con un encanto casi bohemio a la orilla del mar.

 Marcello tiene en sus manos la bandera de las guerras de liberación de los cobardes: enfrenta a Simone (Edoardo Pesce), el villano atiborrado de furia y una implacable sensatez asesina: es un delincuente drogadicto, brutal, despiadado, que vive de atemorizar a sus vecinos, no se puede negociar o acordar con él. La única certeza para garantizar su silencio es la pleitesía avasallante que se le debe rendir.

Así Matteo Garrone (Reality – 2012, Tale of Tales – 2015) construye Dogman, su película, un relato oscuro acerca del Marcello universal y sus sombras, que homenajea a las realidades degradadas de los paisajes desolados de la modernidad, esas ciudades que se pudren con un encanto casi bohemio a la orilla del mar, la película tiene una plástica delicada creada por el dialecto  napolitano, esa estética engendra códigos secretos que conocen los habitantes de esa comunidad abandonada para vivir y morir; la película crea arquetipos y los destruye, levanta su universidad propia con el lenguaje onírico de los héroes callejeros que viven de la fuerza de su lástima, Dogman hace que Marcello y todos los héroes cargados de los poderes que otorga su patetismo recorran un camino interminable hacia su coronación, el final de la batalla sin muertos ni cenizas, donde solo recibirán los dones que otorga la sabiduría del vacío.

Recomendación: Dogman es una película sucia, cruda, de una realidad depredadora. Cuenta los rigores del mundo subterráneo, sus calvarios, su lenguaje secreto y sus leyes desconocidas. Su atmósfera decide el destino de los héroes desgraciados, la violencia de su existencia y su lenta muerte hacia el silencio ensordecedor.


Sinopsis 1988. El dueño de una peluquería canina a las afueras de Roma se deja influenciar por un delincuente local hasta que su vida personal se complica y decide tomar las riendas de la situación.
País Italia
Dirección Matteo Garrone
Guion Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Matteo Garrone y Massimo Gaudioso
Fotografía Nicolai Brüel
Reparto Marcello Fonte, Edoardo Pesce, Nunzia Schiano, Adamo Dionisi, Francesco Acquaroli, Alida Baldari Calabria, Gianluca Gobbi, Aniello Arena
Género Thriller
Duración 120 min.
Título original Dogman
Estreno 09/11/2018

Calificación8
8

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