Langosta (The Lobster, 2015), de Yorgos Lanthimos – Crítica

Langosta

Si en ‘Canino’ afrontó el tema de la educación y el paso a la edad adulta, y ‘Alps’ trata sobre cómo afrontar la pérdida, ‘Langosta’ es una metáfora sobre el amor y la relaciones de pareja contemporáneas. Una metáfora cínica y llena de humor negro.

Se trata de la primera película del director griego en la que trabaja con un casting de primer nivel internacional; Colin Farrel y Rachel Weisz encabezan un reparto de primer nivel, aunque Lanthimos se resiste a prescindir de dos de sus actrices fetiche, los cuales le han acompañado en sus dos anteriores filmes: Angelika Papoulia y Ariane Labed. Esta mezcla heterogénea hace que la ficción que plantea la película resulte más verosímil que en las dos anteriores, como si la realidad distópica que plantea fuera algo globalizado.

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Como siempre, Lanthimos consigue que, por muy inverosímil que sea la historia que nos quiera contar, el espectador entre en el juego y viva la película como algo real, que podría suceder en cualquier momento. Unos escenarios mediocres que, bajo su óptica, parecen absurdamente inverosímiles. Personajes desapasionados que intentan, sin éxito, escapar de sus vidas insípidas. Una estética refinada y una banda sonora exquisita, barroca en pequeños instantes decisivos, dando el contrapunto al gris en el que viven sumergidos los protagonistas. Y, uniendo todos estos elementos, un tono interpretativo certero, con buenas dosis de humor negro.

La película tiene un constante latido de violencia, a veces más o menos implícita, como la habitación en que convierten las personas en animales, cuyo contenido no es revelado (al estilo de la puerta del lagarto negro de ‘Magical Girl’), otras veces totalmente explícita. Las relaciones de pareja se muestran como algo completamente pragmático y necesario para desenvolverse en la sociedad, exentas de todo romanticismo. La soltería, un acto de rebeldía salvaje a las convecciones sociales. Y, por encima de todo, una historia de amor.

Una perfecta sátira que cuestiona nuestro sistema de relaciones de pareja. Una película poco habitual, diferente a lo que nos solemos encontrar; aún así, tal vez, la más accesible del director. Ocasión inmejorable para iniciarse en su filmografía.

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Jon Iparraguirre

Graduado en Bellas Artes, con un posgrado en Cine y Televisión, músico aficionado y repostero en mis ratos libres. Amante del cine en el que lo visual juega un papel protagonista.

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