En realidad nunca estuviste aquí (2017) de Lynne Ramsay – Crítica

En realidad nunca estuviste aquí

«El mayor aliciente de En realidad nunca estuviste aquí es la portentosa interpretación de Phoenix, que vaga por la pantalla como un fantasma soportando el dolor que su personaje lleva en su interior»

Han pasado más de 40 años desde el estreno de Taxi Driver (1976), pero su sombra sigue siendo amplia y continúa sirviendo como fuente de inspiración tanto a cineastas como a guionistas, y por supuesto a escritores de novela negra. Sin duda, la película de Martin Scorsese se convirtió en todo un icono del cine moderno y dejó una gran herencia de la que muchos creadores bebieron con ansia. No sólo influyó por su particular estética, sino que definió de cierta forma una determinada ética de la violencia en el cine (marcada por el western de Sam Peckinpah). De la misma manera, el personaje de Travis Bickle pasó a convertirse en el antihéroe favorito del cine de culto, caracterizado por su deambular perdido y su carácter introvertido y antisocial, incapaz de encajar en una sociedad en pleno declive por la guerra de Vietnam. Esta sensación de decadencia y esta contención de una inminente violencia es la que explora principalmente En realidad nunca estuviste aquí, una película que profundiza tanto en el trastorno psicológico como en la incapacidad de redención y que recuerda a grandes thrillers contemporáneos (Una historia de violencia de David Cronenberg o incluso Ghost Dog de Jim Jarmusch) para sintetizarlos en algo mucho más minimalista narrativamente.

Joe (Joaquin Phoenix) es un ex marine alejado de la sociedad actual y perseguido por los traumas familiares y de guerra. Por las noches trabaja como mercenario y realiza encargos que consisten en ejecutar a los principales responsables de una red de prostitución. Durante el resto del día, Joe vive con su madre en una pequeña casa en la que conviven aparentemente tranquilos (interesante y nada gratuita referencia a Psicosis) y tratan de salir adelante con problemas cotidianos. Joe, debe enfrentarse a diario a esos traumas que le persiguen y buscar la redención como el salvador de esas mujeres explotadas sexualmente. En su último encargo deberá rescatar a la hija de un poderoso político americano, lo que destapará una trama corrupta en las altas esferas y desencadenará una vorágine de violencia incontrolable.

La cineasta británica Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin) lleva a la gran pantalla el libro de Jonathan Ames (Bored to death) con austeridad para mostrarnos las secuelas de los traumas psicológicos y las consecuencias de los abusos sexuales. Ramsay dirige con un estilo directo y sin efectismos tratando de que la atmósfera y la sensación de desasosiego cale profundamente en el espectador. Lamentablemente, nada de lo que nos muestra resulta novedoso y el ritmo hace que el film se vuelva cargante durante sus escasos 85 minutos de metraje. Pero entonces, ¿dónde reside el principal interés del film de Ramsay? Sin duda en la rabia que desprende Joe frente a sus víctimas.

La ira contenida de Joe se manifiesta en un estallido final imperceptible (donde sólo podemos ver el rastro de cadáveres), provocando un anticlímax, una bofetada al espectador hambriento de acción gratuita, que ve destruida sus expectativas con un desenlace inesperado. El aspecto desolador y triste que desprende Joe, capaz de transmitir el dolor con la mirada y con el gesto, anticipa durante los dos primeros actos del film que la bomba puede estallar en cualquier momento. Es ahí donde reside el mayor aliciente de En realidad nunca estuviste aquí; en la portentosa interpretación de Phoenix, que vaga por la pantalla como un fantasma soportando el dolor que lleva en su interior (una especie de Norman Bates existencialista). Sin duda, un film que merece la pena recordar por el sobresaliente trabajo actoral, pero que carece de pulso y que se siente lastrado por las referencias a las que alude constantemente.

Sinopsis Joe, ex marine y antiguo veterano de guerra, es un tipo solitario que dedica su tiempo a intentar salvar a mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político porque su hija ha sido secuestrada.
País Reino Unido
Dirección Lynne Ramsay
Guion Lynne Ramsay
Música Jonny Greenwood
Fotografía Thomas Townend
Reparto Joaquin Phoenix, Alessandro Nivola, John Doman, Judith Anna Roberts, Alex Manette, Ekaterina Samsonov, Kate Easton, Jason Babinsky, Frank Pando, Ryan Martin Brown, Scott Price, Dante Pereira-Olson, Jonathan Wilde, Leigh Dunham, Vinicius Damasceno
Género Thriller
Duración 95 min.
Título original You Were Never Really Here
Estrenos 24/11/2017

Calificación6.5
6.5

Comparte este artículo

1 comentario

Añade tu comentario
  1. Billy Wilder 7 diciembre, 2017 at 14:19 Responder

    “Nada de lo que nos muestra resulta novedoso.”

    Si el montaje de esta película no es novedoso, y uno de los mejores del año, que venga Dios y lo vea.

Escribe un nuevo comentario