Sadhaka: la senda del yoga (2018) de Nicolás Gauthier – Crítica

«Sadhaka: la senda del yoga no se vuelve densa, se deja querer, sobrevolando bellos paisajes indios que anuncian una vida ascética, negando los placeres habituales, utilizando el cuerpo humano como templo, o como dicen otros, como recipiente, donde depositar la verdadera sabiduría»

Al contrario de lo que pueda parecer, no se trata de un documental centrado en la vida y obra de Ramiro Calle, de hecho, su presencia en la pantalla es minúscula. El motivo se puede deducir en ese mal que llaman ego, ese “yo” que nos encierra y al que tantos devotos del Budismo o el Taoísmo rechazan enfurecidamente. Ramiro, lejos de parecerse a otros grandes gurús que compran Rolls-Royce al por mayor como sucedió con el filósofo y escritor OSHO, entiende la humildad como un recto saber y estar en la vida a través de la plena consciencia, que por supuesto, se alcanza mediante la práctica del Yoga.

Sadhak es el nombre del centro de formación yóguica del Maestro Ramiro Calle (C/Ayala, 10), escritor e introductor de esta práctica en España y que se encuentra en auge en la Europa occidental de la decadencia, la sumisión y la fast life. El documental, dirigido por Nicolas Gauthier, no es excesivamente explícito ni en cuanto a la grandeza del Yoga, —su poder de relajación, de concentración y de introspección sobre el propio cuerpo y la mente misma— ni tampoco a cómo se está debilitando su estructura originaria (entre 5.000 y 7.000 años de antigüedad) por culpa de aquellos gurús que han vendido el alma al diablo. El precio: desviaciones e invenciones de estilos yóguicos que, o bien no existen, (yoga-pop) o bien son malformaciones de la práctica real pero adaptado al ritmo de vida occidental.

La cinta peca de humildad en términos fílmicos, y es que no alberga ni un solo plano lúcido que pueda ser recordado, como sí sucedía en la titubeante Camina conmigo (walking with me. 2017), que si se apoyaba en una fotografía expresionista, incluso en el propio cartel publicitario, sin embargo, Sadhaka no reúne el suficiente potencial como para tener un hueco en nuestra filmoteca particular.

Es conveniente saber que el documental no se vuelve denso, se deja querer, recorriendo parte de la vida de Ramiro y sobrevolando bellos paisajes indios que anuncian una vida ascética, negando los placeres habituales, utilizando el cuerpo humano como templo, o como dicen otros, como recipiente, donde depositar la verdadera sabiduría. Cerca de la mitad del metraje nos enseña una base científica sobre el silencio que puede llegar a producirse en nuestra mente alcanzando una meditación profunda, provocando beneficios a corto plazo. Pero le falta alma, coraje de querer enseñar algo novedoso que haga entender mejor la vida de los yoguis hindúes. Si uno practica yoga y conoce medianamente su filosofía, no verá nada nuevo. Quien nunca lo ha practicado, no será este el documental que le empuje a empezar la disciplina india.

Sinopsis Documental que nos muestra a través de la experiencia de Ramiro Calle y de sus 50 años de investigación personal, la historia del verdadero yoga; sus virtudes, su propósito y sus formas más falaces
País España
Dirección Nicolás Gauthier
Guion Nicolás Gauthier
Música Luis Camino
Género Documental
Duración 89 min.
Título original Sâdhaka: la senda del yoga
Estreno 04/05/2018

Calificación5
5

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Santiago Jurado

Natal de Madrid (1984). Pedagogo, Dromomaníaco y coordinador de Proyectos educativos. Interesado en las herramientas visuales como agente didáctico en las aulas. Estudié guión de cine en Fuentetaja Literaria y diseño con 3DStudio Max en el centro Nuevas Tecnologías de Madrid. Practicante de Yoga, Mindfulness y Senderismo. Adoro los movimientos contraculturales, la escritura no lineal, el baile improvisado y la naturaleza salvaje.

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