Tiempo de reseñas: El ministerio del tiempo

El ministerio del tiempo

Nadie pidió a Javier y Pablo Olivares que escribieran ‘El ministerio del tiempo‘. Historiadores de profesión, los hermanos presentaron tres guiones ya hechos y, para su sorpresa, vieron que Televisión Española estaba apasionada con el tema.

La serie, aunque trufada de humor, nunca deja de tomarse en serio a sí misma. Las fuentes de inspiración son numerosas, entre las que destacan la serie de 1966 ‘El túnel del tiempo‘ o el libro ‘Las puertas de Anúbis‘ de Tim Powers.

Pablo Olivares, afectado de ELA, trabajó hasta el final en los guiones de la serie, que se convertirá en su testamento como creador. Su inmovilidad llegó a ser absoluta, de forma que escribía con la ayuda de un ratón ocular. El guionista murió en 2014, pero llegó a ver el primer capítulo y, al parecer, se sintió muy orgulloso con el resultado.

El equipo de guión lo completan Anaïs Schaaff, José Ramòn Fernández y Paco López Barrio. La dirección corre a cargo de Marc Vigil, Jorge Dorado y Abigail Schaff.

La serie está protagonizada por Aura Garrido como Amelia Folch (universitaria de Barcelona del siglo XIX), Rodolfo Sancho como Julián Martínez (enfermero del Samur del Madrid moderno) y Nacho Fresneda como Alonso de Entrerríos (soldado de los Tercios de Flandes del siglo XVI).

También hay otros personajes entrañables.

Jaime Blanch es Salvador Martí, el subsecretario de misiones especiales y, en definitiva, el “jefe” del ministerio. Un personaje serio y diplomático que, sin embargo, tiene algún golpe de ingenio divertidísimo.

Cayetana Guillén Cuervo es Irene Larra, mujer nacida en 1930. Experta en Recursos Humanos y mujer de acción, Irene es lesbiana, lo cual le acarreó muchos problemas en su tiempo.

Juan Gea es Ernesto Jiménez. Un funcionario serio, solitario y perfeccionista, inspirado en el Tomy Lee Jones de ‘Men in black‘.

También tenemos a Francesca Piñón como Angustias, la diligente secretaria de Salvador, y a Julián Villagrán nada menos que como Diego Velázquez.

Por último, no podemos olvidar a Natalia Millán como Lola Mendieta, ex agente del ministerio que hace las veces de antagonista en buena parte de los episodios.

Lo cierto es que ‘El Ministerio del Tiempo‘ ha generado un fenómeno fan en Internet tan rápido como entusiasta. El fenómeno “ministérico” incluye podcasts, cuentas de twitter de los personajes, gifs animados, ilustraciones, relatos de fanfiction, un juego de rol…

Aunque las audiencias de la serie no han sido brillantes (lo cual evidencia la falta de fiabilidad de SOFRES, aunque esa es materia de otro artículo) es de recibo señalar que la media de visionados en la web de RTVE supera las 250.000 visitas y es fácil encontrar en internet subtítulos para más de una docena de idiomas.

La serie ya ha sido renovada para una segunda temporada y, aunque el director de TVE amenazó con introducir cambios que agradaran a un público más general, el propio Javier Olivares ya ha dejado claro que “la serie es la que es”.

Y sin más introducción, aquí dejo una reseña completa de ‘El ministerio del tiempo‘, capítulo a capítulo.


 

Capítulo 1: ‘El tiempo es el que es

El ministerio del tiempo

Alonso de Entrerríos, soldado de los tercios de Flandes, es condenado a muerte pero logra escapar de la horca al ser reclutado por el ministerio. Amelia Folch, también es llamada a la acción debido a su singular intelecto. Y, por último, tenemos a Julián Martínez, un enfermero del Samur deprimido por la muerte de su mujer. Julián no es “elegido” por el ministerio sino que llega a él de forma accidental. Durante un incendio descubre a un soldado de Napoleón muerto y dos personas vestidas con el atuendo típico de principios del siglo XIX. Los tres personajes formarán una patrulla cuya primera misión consistirá en viajar al año 1808 para impedir que los franceses maten al Empecinado (héroe de la Guerra de Independencia).

Lo primero que llama la atención es la realización. Los trajes tienen calidad, las pantallas verdes apenas se distinguen de los escenarios reales, la dirección es inteligente, ajena a los trucos baratos de la “dramedia” y la iluminación (¡por fin!) tiene un valor dramático. En definitiva, me encuentro con unos valores de producción que rara vez he visto en una serie española. No hace falta tener ejércitos marchando o dragones volando: esto es televisión de calidad. Bien hecha.

Ya no vale utilizar la falta de dinero como excusa. ‘El ministerio del tiempo‘ tiene un presupuesto ridículo para una serie de estas características (menos de 600.000 euros por capítulo). También quiero señalar la labor de todos los actores, que están estupendos en sus respectivos papeles (sobre todo Nacho Fresneda, que cada vez que aparece en pantalla se convierte en el protagonista absoluto). Me sorprendió que, por una vez, incluso los extras con frase estuvieran contenidos.

Ahora bien, tras tantas alabanzas, debo admitir que este primer capítulo no es especialmente emocionante. La trama es rematadamente simple y tarda unos minutos más en resolverse de lo que debería. El uso de la banda sonora no me parece el correcto, faltando tensión en las escenas que transcurren en 1808. Tampoco me convencieron las referencias “pop” (se mencionan ‘Alatriste‘, ‘Terminator‘ y ‘Curro Jiménez‘) que, aunque simpáticas, creo que son demasiado obvias.

Pero es un comienzo. Y un comienzo bastante bueno, en realidad. Tiene aventura, tiene comedia y se planta la semilla de lo que será una gran serie. En cualquier producto de ficción, presentar a los personajes es siempre lo más complicado y aquí los guionistas lo consiguen sin despeinarse, dejando clara desde el principio cual será la relación entre estos hombres y mujeres extraordinarios que viajan a través del tiempo.

Un episodio piloto muy correcto, aunque lo mejor aún está por venir.


 

Capítulo 2: ‘Tiempo de gloria

El ministerio del tiempo

Gil Pérez, agente del ministerio durante el reinado de Felipe II, descubre que el afamado dramaturgo Félix Lope de Vega está a punto de embarcar en el barco equivocado de la Armada Invencible, con lo cual es muy posible que no regrese vivo. Julián, Amelia y Alonso viajarán a la Lisboa de 1588 para lograr que Lope embarque en el San Juan, uno de los navíos que se salvó de la masacre. Parece una misión sencilla pero el equipo se encontrará con dos dificultades: para empezar, Lope parece haber encandilado a Amelia y, para seguir, Alonso se encuentra con su propio hijo que está a punto de subir a una de las embarcaciones que se hundieron en la batalla.

Primero lo primero: Víctor Clavijo como Lope de Vega y Miguel Rellán como Gil Pérez están inmensos. Cada minuto de metraje de cualquiera de estos personajes es una delicia y, sólo por ellos, merece la pena revisitar el capítulo.

La serie se afianza en su segundo episodio, haciendo hincapié en las esperanzas y miserias de sus personajes. Los valores de producción mantienen buen nivel, con unos planos del puerto de Lisboa que parecen perfectamente reales y no desentonarían en una serie americana. También mejora el ritmo, con una comedia más ingeniosa y mayor concisión en la narrativa principal. Sin embargo, se peca de lo que considero un exceso de corrección política.

¿Por qué Amelia no tiene derecho a echar una canita al aire? ¿Por qué Julián tiene que ser tan crítico con la actitud picaresca de Lope? Otro tema que querría comentar es que aunque la visión canalla y aventurera del dramaturgo me parece genial (algo que ya se intentó con menos éxito en el film ‘Lope‘), lo cierto es que el personaje real fue más bien un hombre que sobrevivió como pudo a una época realmente difícil y que tuvo muy mala suerte en asuntos del corazón (tuvo que soportar la muerte de todas las mujeres a las que alguna vez amó y la mayor parte de sus hijos).

En resumen, una peripecia muy divertida, que mejora lo visto en el primer capítulo y nos deja con ganas de más.


 

Capítulo 3: ‘Cómo se reescribe el tiempo

El ministerio del tiempo

La exagente del ministerio, Lola Mendieta, se encuentra en los años 40, salvando a distintas personas de los nazis con el uso de una puerta del tiempo de la cual el ministerio no tiene conocimiento. Uno de estos hombres vende el secreto a cambio de su vida. De este modo, el despiadado Heinrich Himmler, decide viajar al monasterio de Montserrat y, aprovechando la reunión entre Franco y Hitler en Hendaya, hacerse con la puerta. La misión de Julián, Alonso y Amelia consistirá en evitar que los nazis reescriban la historia.

Este es, en mi opinión, el mejor episodio de la serie y con mucha diferencia. De hecho, me parece un guión tan excepcional que me sorprende que sea el tercero y no se haya “reservado” para el final de la temporada. Por lo que tengo entendido, este era el episodio favorito de Pablo Olivares, que decía en broma que era “mejor que Moffat”. La verdad es que no me extraña en absoluto.

La fotografía es excelente, de calidad cinematográfica, con un uso muy clásico de la luz y los colores. Los actores que dan vida a los alemanes tienen un parecido más que razonable con sus dobles históricos y nada desentona ni en el diálogo ni en su forma de interpretarlo. También señalar a Pep Mirás como el dictador Francisco Franco que, como corresponde con la tradición cinematográfica española, es más un alivio cómico que un villano propiamente dicho (y a quien no le parezca bien esto, que vea el video en youtube en el que intenta dar un discurso en inglés).

La trama presenta una aventura de corte muy clásico, en la cual los peores monstruos de la realidad histórica, los nazis, buscan un artefacto (en este caso, una puerta del tiempo) con la capacidad de convertir al Reich en una fuerza invencible por los próximos mil años. Un argumento que nos recuerda, en más de un elemento a ‘La última cruzada‘ (sin duda la mejor y más divertida de las andanzas de Indiana Jones). Hay conspiraciones, tiros, sorpresas y puñetazos. Hasta aparece Spinola, uno de los más grandes héroes de nuestro pasado, interpretado, como no podía ser de otro modo, por Ramón Langa. ¡Esto es lo que debería ser una aventura, maldita sea!

Si buscas que alguien te convenza de que esta serie es de lo mejor que ha dado la televisión española en muchos años, no sigas leyendo este puñetero artículo. Ponte este episodio y disfruta.


 

Capítulo 4: ‘Una negociación a tiempo

El ministerio del tiempo

El Ministerio del Tiempo fue creado por Isabel la Católica en 1491. En aquel año, el rabino Abraham Leví entregó a la reina el mítico “libro de las puertas” a cambio de protección para él y su familia. Por desgracia, la reina no pudo cumplir su promesa, pues Tomás de Torquemada lo mandó a la hoguera. De vuelta en el siglo XXI, un abogado judío se presenta en el ministerio y exige una enorme indemnización a cambio de su silencio. Por ello, Julián, Amelia y Alonso deberán viajar al medievo para salvar al rabino de la hoguera. No será tarea fácil: la puerta que lleva a 1491 está en un “bucle temporal” infinito, de forma que cada vez que entran, vuelven a revivir los mismos acontecimientos. El equipo sólo dispone de unos pocos días antes de que el abogado haga  pública la existencia del ministerio y, por si esto fuera poco, el propio Torquemada tiene un parecido inquietante con Ernesto.

Este es el capítulo que terminó de convencer a muchos para enamorarse de la serie. Como ocurría en el clásico ‘Atrapado en el tiempo‘, aquí nuestros héroes deben revivir el mismo día una y otra vez y soportar las mismas situaciones (algunas bastante desagradables). Se cuenta el origen del ministerio, hasta ahora sólo mencionado de forma muy breve en el episodio piloto, y se profundiza en la relación entre Julián y Amelia.

Michelle Jenner repite como Isabel la católica tras el éxito que supuso la serie en la que interpretaba al personaje. Aquí su papel apenas pasa de ser un simpático cameo, pero la muchacha hace un trabajo magnífico, demostrando la majestuosidad que, en verdad, necesita una reina.

Aquello que otorga a ‘Una negociación a tiempo’ de un valor especial es la revelación de que (SPOILER) Ernesto es el padre de Torquemada. Esto convierte su participación en esencial y, por tanto, obliga al personaje a tomar la decisión de enfrentarse a sus demonios… o, mejor dicho, a su demonio personal que no es otro que su propio hijo. Hasta que este inevitable clímax se produce, disfrutamos de un poco de acción medieval y una accidentada cena en el siglo XIX, lo cual tampoco está nada mal.

Un episodio con mucho sentido del humor, algún enfrentamiento dialéctico francamente memorable y un par de escenas finales inmejorables. Esperemos volver a ver en temporadas futuras otra de estas “puertas en bucle” que, como ha quedado demostrado, pueden dar mucho juego… ¿quizás una que lleve a cierta victoria del Atlético de Madrid?


 

Capítulo 5: ‘Cualquier tiempo pasado

El ministerio del tiempo

En 1981 el Guernica de Picasso fue enviado a España desde el MoMA de Nueva York. Pero llegan informes al ministerio que dicen que alguien está maniobrando para que el Guernica se quede en América. Salvador manda a Julián, Amelia y Alonso a buscar el recibo que demuestra que el gobierno republicano pagó por el cuadro. Para ello, el equipo deberá visitar diversas épocas y lugares, así como enfrentarse a un nuevo enemigo: un empresario estadounidense.

Hay muy poca aventura en ‘Cualquier tiempo pasado‘. Nuestros héroes visitan distintos momentos históricos en busca del dichoso recibo pero, curiosamente, la narración parece más estática que lo visto en capítulos anteriores.

También falla el aspecto más emocional. Me refiero a la aparición de una subtrama en la que Julián descubre que su padre está saliendo, en los 80, con una mujer que no es su madre. Una idea muy heredera de ‘Regreso al futuro‘ que, sin embargo, no creo que esté manejada como debería y, al menos a mí, me deja un poco frío. Muy superior es la imagen de Amelia frente a su propia tumba que ya vimos en el capítulo 3.

Cayetana Guillén Cuervo se afianza como uno de los pilares fundamentales de la serie, con un par de momentos en los que Irene Larra devora la pantalla. También es interesante ver a un Diego de Velázquez que admira a otro artista, en este caso, a Pablo Picasso. Quizás su obsesión es interpretada de forma demasiado paródica pero es una motivación tan fuerte que, por una vez, bien podía haber sido el motor absoluto del relato.

No creo que este sea un episodio especialmente memorable pero, visto con perspectiva, aporta mucho a la serie y tiene unas cuantas buenas ideas que, espero, se usen en el futuro. Sin ir más lejos, tenemos a Jimmy Shaw como Paul Walcott. La introducción del “enemigo americano” me parece un elemento genial y vaticino que, en la segunda temporada, el personaje tendrá más papel.


 

Capítulo 6: ‘Tiempo de pícaros

El ministerio del tiempo

Ayudado por Lola Mendieta, un empresario corrupto ha escapado de la justicia viajando al año 1520. Salvador envía a Alonso, Amelia y Julián a ese año para detener al criminal y allí se encuentran con nada menos que Lázaro de Tormes que, al parecer, es un personaje real de nuestra historia. Durante la misión, Lázaro es capturado y condenado a muerte por el propio empresario, que se encuentra en un puesto de poder. El trío deberá, por tanto, salvar la vida del pícaro.

Francesc Orella interpreta a Alberto Díaz Bueno, el clásico villano de película de aventuras: un tipo que no es especialmente listo ni especialmente fuerte pero que tiene dinero y esbirros y eso, por sí solo, ya es lo hace suficientemente peligroso. También resulta inolvidable Juan Blanco como Lázaro de Tormes que, aunque no realiza tantas diabluras como correspondería a su personaje, hace un verdadero papelón.

Pero bueno, ¿qué hay del argumento? Pues Paco López Barrio firma uno de los mejores guiones de la serie, repleto de ingeniosos diálogos, escenas de acción, odiosos villanos y valientes héroes. El ritmo es perfecto, no habiendo ni una sola escena alargada más de lo debido y aportando una sensación de peligro constante. El personaje de Lola Mendieta está mejor utilizado aquí que en ninguno de los capítulos anteriores y demuestra un espíritu de supervivencia francamente admirable.

La trama se desarrolla con fluidez, sin grandes sorpresas, sí, pero trufada de comedia y detalles históricos interesantísimos… y hasta tiene los huevos de burlarse del “Deus Ex Machina” con un final tan gracioso como efectivo. También se avanzan posibles tramas futuras sin que esto rompa en ningún momento el fluir del argumento principal.

Un episodio trepidante y divertido, pardiez, que nos recuerda con una sonrisa al mejor cine de aventuras familiar.


 

Capítulo 7: ‘Tiempo de venganza

El ministerio del tiempo

El ex agente del ministerio Armando Leiva viaja a 1844 para asesinar a la reina Isabel II y cambiar así la historia. La suya es una misión de venganza. Entretanto, Julián deja tirados a sus amigos, mientras pasa todo el tiempo que puede con su esposa en el año 2012. Leiva y sus seguidores logran poner en jaque al ministerio y Salvador, Ernesto, Alonso y Amelia son capturados. Ahora todo depende de Irene y el propio Julián, que deberá volver a la acción antes de que sea demasiado tarde.

Nuevamente, no puedo dejar de alabar el trabajo actoral. José Antonio Lobato como Leiva es brillante y consigue en pocos minutos que nos creamos a su revolucionario convertido en terrorista.

Pero a mí, este episodio, no me ha gustado.

Hasta ahora, no había pedido demasiadas explicaciones a la serie. Asumo que es una fantasía de aventuras sin mucha ciencia detrás. Pero, amigos míos, hay detalles que le sacan a uno de la acción y atentan contra la lógica interna de la propia ficción.

Sin ir más lejos, la existencia de un ministerio en el siglo XIX plantea muchas dudas y problemas. Cuando uno empieza a ver cómo se desarrollan las misiones, se asume que, aunque el ministerio haya sido creado hace muchos años sólo importa el  “ahora”, es decir, que la institución existe en una especie de burbuja temporal desde la cual se pueden vigilar posibles atentados contra la historia. Si no, cada vez que hubiera un conflicto, ¿porque no avisar al ministerio de esa época concreta en lugar de mandar agentes al pasado? En este capítulo se da a entender que esta organización está a la vez bajo el mandato de Manuel Azaña, el de Felipe III y, como no, el de Isabel II… lo cual, quieras que no, complica las cosas de forma innecesaria. También se produce una auténtica masacre de soldados sin la menor consecuencia (cuando ya se ha dejado claro en la serie que cualquier muerte puede ser catastrófica).

En una suerte de “estructura circular”, el villano que había salvado a una suicida acaba suicidándose. Entiendo lo que han intentado hacer los guionistas pero, aquí, no funciona. La esposa de Irene debería haber muerto y esta haberla vengado pegando un par de buenos tiros a Leiva. ¡Un poco de violencia, leches! Eso habría liberado toda la tensión acumulada y no habría cambiado lo más mínimo la resolución del asunto.

Tampoco me convence la actitud extremadamente egoísta de Julián. Entiendo que está bien que todos los personajes tengan sus defectos, pero aquí nuestro protagonista se comporta como un cretino, y su falta total de sentido del deber por poco le cuesta la vida a todos sus amigos. Ni siquiera creo que demuestre gran amor hacia su esposa, ya que la miente y utiliza con el único propósito de sentirse “mejor”. Por último, comentar que las guerras carlistas aparecen de forma lateral, ignorando todo su potencial dramático.

En fin, una aventura tremendamente decepcionante y, en mi opinión, el episodio más flojo de la temporada.


 

Capítulo 8: ‘La leyenda del tiempo

El ministerio del tiempo

Una tablet aparece dibujada por Dalí en un cartel de 1924. Julián, Amelia y Alonso viajan a la Residencia de Estudiantes, para descubrir quién es el viajero del tiempo que se ha dejado ese objeto de moderna tecnología. Allí conocen a Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Pero pronto descubren que alguien trata de manipularles, mandándoles fotos de sus seres queridos sufriendo y con la leyenda “puedes evitarlo”.

¡Y llegamos al final de la temporada! Llegados a este punto, ¿qué más puedo decir?

Ocurren muchas cosas en ‘La leyenda del tiempo‘ que son relevantes para los personajes que las viven de forma que, si has seguido hasta aquí sus peripecias, te importarán. Si has pillado el capítulo por casualidad o has seguido la serie con el ceño fruncido y poniendo sapos y culebras en tu muro de facebook, pues lo siento muchacho, este capítulo no va a lograr que cambies de opinión.

El episodio no cuenta con demasiado humor, a excepción del cameo de Jordi Hurtado (que, aunque gracioso, no explica su inmortalidad) y, para los que esperen una gran escena de acción final, tampoco cuenta con duelos de espadachines ni tiroteos.

Las escenas en la residencia de estudiantes resultan interesantes. Como siempre, son fieles a nuestra historia y están muy bien dirigidas. Pero, para nuestros héroes, la cosa no pasa de ser un trabajo rutinario. Lo mejor llega en los últimos minutos cuando los personajes se disponen a actuar para evitar la desgracia de sus seres queridos.

Julián, finalmente, decide que salvará a su esposa. Como es de esperar (SPOILER), fracasa. El destino le demuestra que, por mucho que lo intente, nunca recuperará el tiempo perdido y que más le vale aceptar la vida que tiene por delante. Esto entronca con el conflicto de Amelia que ha descubierto que, quizás en esta realidad, quizás en otra, ella y Julián tendrán un hijo. Cuando oye a su amigo decir que para él “siempre habrá una sola mujer”, la muchacha se hunde y decide destruir las pruebas de ese futuro juntos.

Pero el más grande es, como siempre, Alonso de Entrerríos que, haciendo uso de las inmortales palabras de José Zorrilla, salva al amor de su vida de un marido violento. Cuando el espadachín está dispuesto a marcharse, se cruza, precisamente, con su esposa, que le pregunta si es él su ángel de la guarda. La respuesta de Alonso y el momento que comparten juntos se encuentra entre las mejores escenas de la serie.

Ángel Ruiz está magnífico como Lorca, pero su personaje tiene muy poco que hacer en la trama principal. Sin embargo, debo decir que me gusta la idea de que tenga “poderes proféticos” (cosa que, una vez más, acerca la serie al género fantástico y lo aleja de la ciencia ficción). El equipo captura al fin a Lola Mendieta, pero en las escasas dos escenas en las que aparece no demuestra esa personalidad arrolladora de la que había hecho muestra en aventuras anteriores.

Puede que ‘La leyenda del tiempo‘ no cuente con la fuerza e ingenio de otros episodios, pero es un cierre muy digno de la temporada, con alguno de los momentos más emotivos de la serie.


 

El futuro presenta infinidad de posibilidades.

Por ejemplo, el propio futuro. Se nos dice que no podemos viajar más allá del “hoy” pero, ¿quién nos dice que nuestro “hoy” es realmente el presente? Quizás haya un futuro lejano en el que haya ocurrido una hecatombe y no exista el ministerio. ¿No sería una misión interesante intentar evitar ese futuro?

Creo que sería divertido contar con cameos de otros personajes de ficción, como Víctor Ros (el personaje creado por Jerónimo Tristante cuyas aventuras pudimos disfrutar hasta hace bien poco en TVE) o incluso la familia Alcántara.

Sería genial poder presenciar alguna de las aventuras del marino Blas de Lezo, uno de los militares más brillantes y menos reconocidos de nuestra historia. Muchos hablan de la posible aparición de Don Rodrigo Díaz de Vivar, quizás en una versión más realista de la presentada por Charlton Heston, como un mercenario carismático pero con pocos escrúpulos. Yo creo, sin embargo, que semejante visión del personaje merecería su propia serie.

Es de esperar que, más pronto que tarde, aparezca en la serie uno de mis escritores favoritos, Gustavo Adolfo Becquer. También podríamos ser testigos de cómo se firmó la Constitución de Cádiz o asistir al asedio de la ciudad por parte de los Cien Mil Hijos de San Luis.

También creo que es de recibo recuperar alguno de los villanos de la primera temporada. Nadie se cree que Heinrich Himmler aceptara tan fácilmente la derrota, y menos aún tras haberse visto obligado a mentir a su Führer. ¿Y si el hombre que murió en 1945 era un doble y el verdadero Himmler escapó a Argentina? No sería descabellado que, en ese caso, el personaje buscase la forma de redimirse y utilizar el ministerio para salvar a Hitler y terminar la conquista que dejó a medias. El señor Walcott debería regresar y su agencia privada de viajes temporales debería ser un punto de conflicto importante en la nueva temporada. También me parece esencial volver a sufrir las maquinaciones de Torquemada, sobre todo conociendo la relación que guarda con uno de los personajes principales. Todo esto no quiere decir que no me gustara ver nuevos villanos. Yo propongo, por ejemplo, al papa Alejandro VI, sádico de primera categoría con origen español.

¿Y por qué quedarnos en España? Nuestra historia es rica, amplia y no tan explotada como debería, cierto… pero no sería descabellado que Julián, Alonso y Amelia también conocieran a figuras extranjeras de renombre y las ayudaran en sus horas más oscuras. ¿Os lo imagináis? ¡Luchar junto a Wyatt Earp en el O.K. Corral! ¡Asistir a la destrucción de Pompeya! ¡Ganar con Juana de Arco la guerra de los cien años!

En fin, que recomiendo ampliamente ‘El ministerio del tiempo‘. Y recordad que, incluso un reloj estropeado, da la hora bien dos veces al día.

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Enrique Dueñas

Enrique Dueñas , escritor y guionista, aficionado al género fantástico y la tarta de queso.

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