El despertar de la fuerza y la semiótica del cine

El despertar de la fuerza

(Evidentemente, contiene “spoilers”)

Star Wars Episodio VII: el despertar de la fuerza’ ya se ha estrenado en casi todo el globo. Ninguna crítica es especialmente entusiasta pero, por norma, tampoco hay suspensos. Los fans de la saga parecen bastante contentos (al menos en su mayoría) y, lo que es más importante, ha hecho en taquilla una cantidad obscena de dinero.

Dicho esto: el guión de la película es bastante malo.

La última entrega de la saga estelar es, no voy a negarlo, mejor que las precuelas de George Lucas, y también diría que supera al intento de adaptación de ‘El Hobbit’ perpetrado por Peter Jackson. Quizás porque el humor es más efectivo y porque los efectos especiales resultan más creíbles. Y, a pesar de sus carencias, no es un mal prólogo, augurando buenos episodios futuros. Pero, ¿es este nuestro listón ahora? ¿Esto es el máximo que podemos exigir a una película?

Lo cierto es que escribir una buena historia es extraordinariamente complicado y trabajar con una cosmogonía creada por otros no lo hace más fácil. Supongo que el “drama” no es una ciencia, al menos no como lo es la química. Pero sí que creo que existen ciertas constantes en aquellas narraciones que se han considerado “importantes” a lo largo de los años. Como especie, sentimos atracción por las historias y son aquellas bien contadas las que nos afectan, las que recordamos, las que configuran nuestra forma de ver el mundo y pasan de generación en generación.

No es una cuestión de gustos, aunque las preferencias personales tengan un papel en nuestras reacciones. Podemos ser más dados a perdonar los errores o a ignorar los aciertos, pero el hecho es que esos errores y esos aciertos existen y pueden analizarse desde un punto de vista más o menos objetivo. Vamos, que no me creo más listo que nadie, de verdad. Sólo quiero analizar una película muy popular y, quizás, ayudar con este texto a otra gente que quiera escribir sus propias historias de aventuras.

A ver. Todas las películas se construyen alrededor de un gran tema. Todo relato que merezca la pena tiene una moraleja y defiende un conjunto personal de creencias, ya sea dicho conjunto el del propio guionista, el del director o el del ejecutivo de Disney que ha puesto la pasta. Una serie de acontecimientos con más o menos sentido puestos uno detrás de otro no es base para un guión. Una película así difícilmente aguanta un segundo visionado (incluso puede aburrir durante el primero). Tu historia puede ser pro-bélica o anti-bélica, pro-capitalista o anti-capitalista, religiosa, ecologista, feminista o reaccionaria. Pero debe tratar de algo. Esto es así, y quien crea que existe la “neutralidad” en el arte, se engaña a sí mismo. Por ejemplo, los poemas artúricos del siglo XII son muy distintos a los del siglo XV, precisamente porque se dirigen a un público diferente y defienden un conjunto de creencias distinto.

Cuando Lewis Carroll escribió ‘Alicia en el país de las maravillas’, presentaba con orgullo un cuento, que, al contrario que las otras fantasías de la era victoriana, no tenía moraleja alguna… ¿significa esto que acabo de decir un montón de chorradas? No. Porque lo que consiguió Carroll fue, de hecho, construir un discurso coherente desde el absurdo, una crítica demoledora a la sociedad inglesa de la época y sus estrictos valores.

Una escena, para funcionar, no tiene que ser “buena”, sino consecuente. Los grandes momentos de un personaje deben existir únicamente porque este se los ha ganado a pulso. ¿Significa esto que no le pueden pasar cosas malas a buenas personas? Obviamente, no. Significa que, como contador de historias, has de ser claro en los mensajes que lanzas y no disparar en cinco direcciones distintas. Quizás quieras construir un discurso pesimista o distópico. En ese caso, sería perfectamente válido que un personaje presentado bajo una luz positiva sea severamente castigado (como ocurre en el ‘Brazil’ de Terry Gilliam) o, por el contrario, que un auténtico monstruo sea recompensado (como ocurre en ‘El lobo de Wall Street’ de Martin Scorsese).

Dicho todo esto: ¿de qué trata el último filme de ‘La guerra de las galaxias’? Pues mucho me temo que de ‘La guerra de las galaxias’. Y punto.

He sentido la tentación de decir que J.J. Abrams no es un buen contador de historias, pero esta no es una afirmación necesariamente cierta. Más allá de sus irregulares trabajos como director, Abrams comenzó su carrera en Hollywood como guionista, y tuvo que aprender a sobrevivir en un entorno más competitivo que la sabana africana. De esta primera época destaco ‘A propósito de Henry’, de 1991.

Además, en esta ocasión ha contado con la ayuda de nada menos que Lawrence Kasdan, que, además, de escribir ‘El imperio contraataca’ y ‘El retorno del Jedi’ también firmó ‘Fuego en el cuerpo’, ‘En busca del arca perdida’ y ‘Silverado’. ¿Por qué ‘El despertar de la fuerza’ no está a la altura de sus trabajos anteriores? Pues, probablemente, debido a los asfixiantes tiempos exigidos por Disney… que, por cierto, quería haber estrenado en Mayo y no en Diciembre.

Algunos fallos del filme son más que evidentes. Para empezar, el argumento parece un calco de ‘La guerra de las galaxias’ de 1977. Hay muy pocos giros y sorpresas en el relato, lo cual se ve acentuado por la falta de originalidad de la dirección artística e incluso por la banda sonora, obra del gran John Williams que, en esta ocasión, parece tirar más de archivo que de composiciones nuevas.

El despertar de la fuerza

Supuestamente todos los planetas son nuevos… pero es que, en realidad, no lo son. Los nombres han cambiado, sí, pero apenas hay diferencias visuales entre estos lugares y los que ya hemos visto en las películas anteriores. Este es un serio problema en una saga cuya mejor baza es, precisamente, ofrecer un universo entero de posibilidades. Podríamos estar ante una fantasía sin limites, que nos dejara boquiabiertos con cada nueva entrega, que luchase por alcanzar los límites de la imaginación. En lugar de eso, se ofrecen una y otra vez las mismas imágenes y experiencias. ¡Mal!

También resultan un poco absurdas las distancias. De acuerdo, esto no es ciencia ficción, y no hay que pedirle rigor en temas como el “viaje espacial”. Pero es que, al final, estos detalles acaban dañando a la propia composición del relato. Todos los acontecimientos parecen transcurrir en un fin de semana y da la sensación de que los sistemas estelares se encuentran a un tiro de piedra unos de otros. ¿Tan pequeña es la galaxia? ¿Tan fácil es ir de un sitio a otro? El propio viaje es una parte fundamental de cualquier narración de aventuras y convertirlo en algo anecdótico destruye cualquier sensación de incertidumbre.

Por último, me ha sorprendido la pobreza del diálogo. Todos los personajes parecen decir exactamente lo que piensan en cada momento, sin subtexto ni sutileza de ningún tipo, y elementos muy simples se explican muchas veces, demostrando poca confianza en el espectador. No hay frases realmente memorables ni un solo duelo dialéctico que merezca la pena. Es decir, que la gente habla porque esto es cine sonoro y la gente tiene que hablar, pero las palabras que salen de su boca son irrelevantes.

Ahora bien, poniéndonos serios, el problema de este Episodio VII no es que el diálogo sea malo o que la trama sea poco original (aunque tampoco ayuda). No, eso es sólo arañar la superficie. El problema de este Episodio VII es que no sabe a dónde quiere dirigirnos. Encadena escenas de acción, comedia o momentos supuestamente trágicos en la creencia de que, con un poco de suerte, la historia se construirá sola. Y esas escenas de acción, esa comedia o esos momentos supuestamente trágicos no están ni mal rodados ni mal concebidos. Pero no existe una intencionalidad clara en los “porqués”. Y si los cineastas no saben por qué están haciendo la película, yo no sé por qué la estoy viendo.

Antes he dicho que una escena sólo funciona si es consecuente, y que los personajes deben ganarse a pulso sus grandes momentos (ya sean estos triunfantes o desastrosos). Pues bien, en este filme no hay ningún momento “merecido”. Algunas escenas pueden parecer buena idea sobre el papel, pero no tienen un encaje dentro de la narrativa general.

Empecemos por el final.
Cuando la gente dice que no se desvelen “spoilers” (es decir, destripes) de la película, ¿a que se refieren? No se refieren a si sale o no un planeta de arena, a si el robot rodante es gracioso o a si hay batallas con naves espaciales. No. Se refieren a que muere Han Solo, asesinado por su propio hijo. Este es EL spoiler, precisamente porque hay muy poco de relevancia en el resto de la historia.

El despertar de la fuerza

Lo curioso es que este homicidio sólo puede afectarnos si ya conocemos al personaje de aventuras anteriores.
La desaparición de Solo no tiene prácticamente ningún efecto en la trama. Y ni Rey ni Finn saben demasiado de él, así que tampoco pueden sentirse muy dolidos. El evento no tiene en ellos el impacto que tenía en Luke la muerte de Obi Wan, porque la relación entre los personajes no ha sido trabajada correctamente.

Cuando Gandalf cae en el abismo durante ‘La comunidad del anillo’, los héroes no sólo pierden a un viejo más o menos simpático con un palo-linterna. Pierden a su guía, a su líder, al “pegamento” que mantenía unido al grupo. Frodo ve morir el último atisbo de seguridad que le quedaba en una aventura cada vez más descabellada (pues su amistad con Sam aún es bastante frágil). Aragorn se da cuenta de que no puede confiar más en la suerte ni en el destino, que hay cosas en las sombras mucho más peligrosas de las que jamás habría imaginado. Entiende, de repente, que si va a convertirse en rey no le basta con ceñirse la corona, que la majestad no es algo con lo que se nazca sino algo que se cultiva. Este acontecimiento trágico es, de hecho, lo que inicia el viaje del montaraz hacia el trono de Gondor cosa que, hasta ese momento, le importaba bien poco. ¿Y Boromir? Bueno, el pobre Boromir empieza su caída en la locura.

La muerte de Gandalf es importante para los personajes que la experimentan y fundamental desde un punto de vista estructural. Sí, ya sé que el mago resucita más tarde, pero ese es un recurso narrativo que responde a necesidades completamente distintas y que, ni por un momento, anula el impacto de lo ocurrido anteriormente.

Cuando el señor Spock muere en ‘La ira de Khan’, esto es un varapalo terrible para toda la tripulación del Enterprise, pues, de todos los personajes, él parece el menos vulnerable. Y no sólo eso: es un revés que entronca con la narración principal, que consiste en enseñar al capitán Kirk que no puede ganar siempre. Se trata de un momento desgarrador, acompañado de un magnífico diálogo. En definitiva, es parte integral del propio relato.

En ‘El despertar de la fuerza’ no hay una escalera que nos lleve, peldaño a peldaño, hasta la muerte de Han Solo. Los vínculos entre los personajes no son lo bastante sólidos como para que conectemos emocionalmente con la tragedia, a menos que uno sea muy fan del joven Harrison Ford de camisa blanca y chaleco negro. No sólo eso, sino que el asesinato es telegrafiado de forma bastante evidente, asumiendo que no va a intentar sorprendernos porque ya hemos visto muchas películas… y, sin embargo, cuando al fin ocurre, es atenuado por una innecesaria escena de acción. La película está tan obsesionada con ser “entretenida” que no permite ni un minuto de cuartel para llorar al personaje. Cuando este minuto llega, ya después del clímax, resulta breve y un tanto extraño.

Por eso es importante que los grandes momentos tengan antecedentes lógicos, y no que broten del suelo como hongos. El orden de las escenas es tan relevante en el guión de cine como las propias escenas.

Igual que ocurre con la muerte de Han, la única razón por la que encontrar a Luke Skywalker es importante, es porque le conocemos y nos cae bien. Pero, en términos dramáticos, ¿qué sentido tiene? No tiene ninguna información que aportar ni parece que sus poderes puedan inclinar la balanza del conflicto. Tampoco es emocionalmente relevante para ninguno de los nuevos héroes, pues no le conocen. Incluso sus amigos y familiares parecen haber asumido la desaparición. El hecho es que ninguna de las escenas centrales del filme tiene relación con esa “búsqueda”, más allá de dar una razón a Kylo Ren para perseguir a Rey. Y aun así, este conflicto cambia en cuanto ambos personajes se encuentran cara a cara y la cosa pasa a convertirse en un enfrentamiento personal.

La idea de entregar a Luke su espada láser es buena. Posee un cierto valor mítico y podía haber sido el eje central del argumento. Pero el artefacto no es mencionado hasta la mitad del metraje y ni siquiera tiene una función narrativa. Simplemente, está ahí. ¡Incluso la aparición del propio Skywalker en la escena final parece un añadido de última hora!
Se trata de un caso de buenos ingredientes, pero que no han sido cocinados en absoluto.

Otro ejemplo: la estrella de la muerte.
En ‘La guerra de las galaxias’ de 1977, sabemos de la existencia de la superestación ya desde el texto inicial, dónde se nos avisa de su poder destructor. Tras esto, asistimos a la primera escena de acción del filme, en la cual la senadora Leia Organa oculta los planos de la estrella de la muerte en un droide que resultará ser el adorable R2-D2. Planos que, por lo que sabemos, han costado muchas vidas humanas y que tienen un valor estratégico incalculable. El droide es encontrado, por pura casualidad, por el joven Luke. Con la ayuda del anciano “Ben” Kenobi el muchacho decide trasladar el robot a Alderaan, donde sabrán qué demonios hacer con él. Poco después, el grupo descubre con horror que el planeta ha sido destruido. Se presenta entonces una misión alternativa, más relevante incluso: salvar a Leia del interior de la propia estrella de la muerte. Tras completar el rescate, el grupo viaja hasta la base rebelde en Yavin donde se prepara un audaz plan de ataque contra este arma destructor, antes de que vuele el planeta en mil pedazos.

Como puede comprobarse en este escueto resumen, la estrella de la muerte no es un elemento más del argumento sino que ES el argumento.

Sin embargo, la estación starkiller del Episodio VII es veinte veces más grande y con un poder destructor cien veces mayor, pero ni impresiona ni se recuerda. Porque no tiene una función clara en la trama. No aparece hasta bien entrado el segundo tercio de la película, no entronca con el viaje de ninguno de los personajes principales y no parece preocupar a los héroes hasta que llega el momento de iniciar el combate final. Es más: es destruida como una formalidad y ni siquiera de forma ingeniosa.

El despertar de la fuerza

En una escena que intenta recordar a la destrucción de Alderaan, la Primera Orden pone en marcha el superarma y vuela no uno, sino cuatro planetas que parecían formar parte de la nueva república. Más que resultar impactante, es un momento francamente confuso. Porque, vamos a ver, ¿ha desaparecido la república? ¿Cuándo, cómo, por qué? ¿En los treinta años transcurridos desde la anterior película nadie había sospechado que algo así podía ocurrir? ¿No deberían nuestros héroes sentir un mínimo de tristeza? Y, por cierto, ¿que relación había exactamente entre la susodicha república y “La resistencia”? ¿Sigue habiéndola? ¿Ahora hay un gobierno en la sombra o han muerto literalmente todos los políticos de la galaxia?

En el filme de 1977, Alderaan no es realmente importante, no como lo es la vida de la senadora, pero al menos su destrucción se presenta como un acto de extrema crueldad, un atentado contra el orden natural de las cosas (“como si millones de voces gritaran de terror y luego fueran silenciadas”). No sólo eso, sino que provoca una notable conmoción en la propia Leia, y ayuda a reforzar la autoridad del villano de la historia, el Grand Moff Tarkin (magistralmente interpretado por Peter Cushing). La situación en ‘The force awakens’ es muy distinta. No conocemos el nombre de esos cuatro planetas y ninguno de los personajes vuelve a mencionar su desaparición. Ni siquiera da la sensación de que semejante genocidio tenga la menor repercusión en los acontecimientos que siguen. Lo que podría haber sido el punto de giro más importante de todo el relato se convierto en “algo que ocurre”, privándole de cualquier valor dramático.

¿Y por qué existe la capitán Phasma? ¿Porque su imagen es lo bastante atractiva para ponerla en el tráiler y vender juguetes? Es un personaje inútil desde un punto de vista narrativo. No presenta una amenaza directa y concreta contra ninguno de los protagonistas y su función más obvia (bajar los escudos del starkiller) podía haber sido cumplida por cualquier oficial anónimo. Cuando Phasma es derrotada (sin ni siquiera ofrecer resistencia) Finn demuestra un entusiasmo para nada justificado. La película cree que vamos a ser partícipes de ese momento de gozo, pero se olvida de proporcionar motivos. Nos es imposible disfrutar con la derrota de alguien que ni siquiera nos cae mal.

Otra escena que podría haber sido clave es en la que Finn decide marcharse. Pero lo cierto es que no sentimos ese supuesto mazazo que nos vende la banda sonora. ¿De verdad es el muchacho tan importante para Rey? ¡Apenas se conocen!
No es un problema de dirección ni de planteamiento. El problema es llegar a una conclusión sin haber preparado el discurso. Es como en el propio lenguaje: la semiótica es la ciencia que estudia los signos, símbolos, metáforas y analogías en busca del significado completo de una frase (o de una obra literaria). Una sola idea o una imagen nos ayuda a interpretar lo que un autor ha querido decir, nos ayuda a entrar un poco en su mente. Después de todo, el entendimiento del arte requiere empatía. Sin embargo, un análisis semiótico no vale de nada si uno se fija en detalles aislados e ignora el contexto en el que están incluidos, ya que los signos se relacionan entre sí. La semiótica no es ciencia perfecta, y menos aún aplicada al cine, pero nos ayuda a comprender la importancia de un gran tema unificador y de ser consecuente con las decisiones que tomemos en el proceso de escritura.

Django desencadenado’ tiene una estructura de cine de aventuras clásico, monólogos excéntricos declamados por individuos excéntricos y golpes de humor francamente absurdos. No sólo eso, sino que el lenguaje es, en muchas ocasiones, extremadamente racista, y la violencia resulta gráfica y hasta desagradable. Debería ser un desastre y, sin embargo, es una grandísima película. Porque todos estos elementos encajan como las piezas de un castillo de lego. Y es que se pueden decir muchas cosas de Tarantino pero, sin duda, es un tío que entiende de semiótica.

En la cinta de J.J. Abrams no se ha prestado atención a como encajar las piezas y otra prueba de ello es que ninguno de los personajes cuenta con una psicología completa, sino parcial.

Por ejemplo, Rey. Si gusta, es más por el carisma de la actriz que la interpreta que por el personaje, muy pobremente concebido. Para empezar, es competente en todo. Es ágil e inteligente, sabe pilotar cualquier vehículo con el que se cruza, manejar la fuerza sin ningún entrenamiento y hasta cuenta con unas habilidades sociales francamente envidiables. Luke Skywalker sólo era un chico entusiasta que sabía pilotar. De hecho no hacía nada “heroico” hasta la destrucción de la estrella de la muerte. Es más, su evolución en ‘El Imperio contraataca’ es negativa, pues el personaje gana en impaciencia e irritabilidad a cada paso que da. Es esta arrogancia lo que le lleva a sufrir una derrota total a manos de Vader en el duelo final. En ‘El retorno del Jedi’, sin embargo, adopta una actitud opuesta, más tranquila y sosegada, tratando de vencer a su enemigo mediante el entendimiento… y acaba triunfando. No gracias a sus habilidades con la espada láser, sino gracias a su fuerza de voluntad.

Rey, por su parte, no solamente carece de ese “crecimiento” personal, es que sus vulnerabilidades emocionales tampoco parecen lógicas ni afectan al desarrollo de la trama. Son sólo una suerte de obligación contractual para que parezca que el personaje tiene “algo más”. Esto no es un problema aislado, sino que entronca con el estilo general del filme, que intenta convencernos de que su relato es “funcional” sin serlo realmente, sin trabajar como debería en ninguna de las ideas que propone.

Menciono a Rey porque el filme quiere, con todas sus fuerzas, que ella sea la protagonista, y no sé si realmente lo consigue. Pero el personaje de Finn es aún más fallido.

El despertar de la fuerza

Se trata de un soldado que, horrorizado por los crímenes cometidos por su propio bando decide arrojar las armas y salir corriendo ¿no? Bien. En ese caso, ¿por qué se pasa el resto de la película disparando contra todo lo que se cruza en su camino? Muchos de esos stormtrooper anónimos son personas junto a las que se ha criado. ¡Está matando a miembros de su propia familia! Ni siquiera se muestra triste o reflexivo. Ni por un instante piensa en convencerles para que cambien de bando. ¿El conflicto del personaje no era, precisamente, que tiene una conciencia en un entorno deshumanizado?

Digamos que Finn no busca la redención, sino que sólo quiere escapar de la estructura de castas de la Primera Orden. Pero es que la propia historia invalida esta teoría. Ninguna de las decisiones del muchacho parece denotar egoísmo (incluso cuando miente es más por obligación que por decisión propia). Trata de ser caballeroso con Rey y, en general, se comporta de forma extremadamente honrada con todo el mundo. Su actitud encaja más con la de un héroe clásico que con la de un pícaro.

En el filme de 1988 ‘Willow’, la arquera Sorsha es presentada como alguien eficaz y sin escrúpulos. Es hija de la malvada reina Bavmorda y su lealtad hacia su madre parece inquebrantable. Más adelante conoce al aventurero Madmartigan. Al principio se odian, como es de esperar pero, a medida que se conocen mejor, acaban enamorándose. Sorsha, inevitablemente, cambia de bando… y, aun así, cuando se enfrenta cara a cara con la reina, su primera reacción no es disparar una flecha, sino tratar de hacerla entender por qué ha hecho lo que ha hecho. Esto es una psicología completa, aunque no sea especialmente compleja.

Y es que nadie pide a la película que tenga la profundidad psicológica de un filme de David Lynch. No. Esto es una fantasía pulp para todos los públicos, con villanos temibles y héroes formidables. Pero sin personajes, no hay relato. Y todo personaje, incluso el arquetipo más básico, necesitan motivaciones sólidas.

Comparemos, por ejemplo, al líder supremo Snoke con el emperador Palpatine de ‘El Retorno del Jedi’. Snoke es inmenso, o, al menos, su holograma lo es. Tiene un aspecto extraño y espeluznante y maneja desde las sombras los ejércitos fascistas. Pero no funciona. No parece que su presencia tenga el menor sentido. Nos preguntamos continuamente cuales pueden ser sus motivaciones, sus orígenes, sus deseos. Tampoco se entiende lo tolerante que es con los fracasos de sus súbditos ni porque estos le tienen en tan alta estima. Sin embargo, en cuanto aparece Palpatine en ‘El Retorno del Jedi’ entendemos todo cuanto hace falta entender de él. Es el brujo malvado del cuento de hadas, un villano icónico con una presencia increíble. Envuelto en una túnica negra y mostrando un rostro devorado por la edad, se presenta como el símbolo supremo de la corrupción, cosa que demuestra con cada uno de sus cínicos comentarios. ¿Cual es su origen o cuáles son sus temores? Ni lo sabemos ni nos importa. Lo único que importa es que entendemos qué hace ahí: él es el mal. Su motivación es el poder, desea aplastar a los insurrectos y conquistar hasta el último rincón de la galaxia. Igual que Sauron en ‘El señor de los anillos’ Palpatine no puede ser más arquetípico, pero funciona. ¡Ya lo creo que funciona!

El protagonista de esta película, si acaso hay alguno, sólo puede ser Kylo Ren. Él es el que tiene el viaje emocional más duro y el único que cuenta con objetivos claros. Y aun así, como personaje, es un fracaso. Igual que ocurre con Rey, la interpretación del joven Adam Driver es magnífica. Pero es una interpretación que trabaja sobre el aire, sobre suposiciones, novelas “canon” que no tengo por qué leer, entrevistas con el director y páginas perdidas de la Wikipedia. En definitiva, cosas que no provienen del propio filme. Sabemos que Ren tiene un conflicto interior pero, ¿de dónde demonios surge ese conflicto? ¿Qué le ha hecho desviarse del camino correcto? Considerando los minutos de metraje que se dedican a los ataques de ira del personaje, no creo que esta sea una pregunta baladí.

Los personajes ambiguos son, muchas veces, los más interesantes en una obra de ficción y resulta encomiable que en el género de la fantasía heroica se busque una profundidad psicológica ajena al arquetipo (aunque, como ya he comentado, manejar bien un arquetipo también requiere cierta destreza). El problema es que Ren dice sentir “la tentación de la luz” pero carece de motivos para no abrazarla directamente. No es huérfano ni ha tenido una infancia difícil. No tiene hermanos que le hayan herido emocionalmente ni ha sido engañado por un gobierno traicionero. No ha perdido a su amada ni ha sido abandonado en un páramo durante décadas. Su historia carece de cualquier valor trágico y, en este caso concreto, eso es un pecado mortal. Si en el futuro se estrena un spin-off en el que descubrimos que, efectivamente, ha sufrido todas estas desgracias, entonces ya será demasiado tarde. Una película debe funcionar de forma independiente.

No digo que la forma de solucionar este guión hubiera sido dar un papel aún más relevante al hombre de la máscara negra. Esto es ‘Star Wars’, está bien que tengamos héroes en los que confiar.
Sólo digo que  el drama necesita claridad.

Esto último es malinterpretado muchas veces por guionistas noveles o ejecutivos de televisión que exigen que se proporcione información constante al espectador. De ahí los personajes supuestamente sabios que se limitan a resumir lo que ya hemos visto o los villanos que explican en voz alta sus planes. Pero nadie ve una serie o una película por la información, sino por la emoción.
Debe haber claridad, sí, pero en las motivaciones, en los deseos y en las debilidades de los personajes. Debe existir un valor humano en todo cuanto hacen y dicen, o, si no, no nos interesarán sus aventuras. Y esto, aunque puede ocupar más minutos, es más importante para proporcionar diversión al espectador que saltar de una escena a otra con toda la rapidez posible.

El despertar de la fuerza

Es curioso que un filme como ‘Los guardianes de la galaxia’ (que, en muchos aspectos, es una parodia del género) sea más satisfactorio emocionalmente y, en definitiva, tenga un mejor guión. No porque ocurran unas u otras cosas, o porque los diálogos sean más o menos graciosos, sino porque las relaciones “causa-efecto” están más trabajadas, y en ningún momento se pierde de vista cuales son los personajes principales, sus arcos y como se integran estos en el tema principal de la cinta. ¡Los detalles son parte esencial del todo! ¡Semiótica, maldición, semiótica!

Llegados a este punto, me gustaría aclarar que hay tres clases de público que, sin duda, disfrutarán de ‘El despertar de la fuerza’…
En primer lugar, los aficionados de ‘Star Wars’ de cierta edad que llevan treinta años esperando el regreso de Han Solo, Leia y Luke Skywalker. Es muy posible que esta gente no sólo no rechace las continuas referencias a las películas originales, sino que las abrace como si fuera una especie de homenaje personal. No es sólo una cuestión de nostalgia, sino de una conexión profunda, entre un universo de ficción que parecía desaparecido (o, lo que es peor, desfigurado) y un público que lo acepta como una parte indivisible de su propia personalidad.

En segundo lugar, también gustará a los chavales que ven por primera vez una película de estas características en la gran pantalla. Siendo sinceros, con la cantidad de superproducciones de acción y aventura que se estrenan hoy día, veo muy difícil que el filme tenga, en este público, un efecto siquiera similar al que la trilogía original tuvo en sus padres. Lo más probable es que se lo pasen bien, compren los juguetes y se olviden del tema en cuanto llegue la nueva entrega de ‘Los vengadores’.

Por último, está el público que más importa a los grandes estudios: el que no lee críticas de cine. Gente que sólo quiere ver una peli medianamente entretenida para pasar dos horas de su tiempo alejada de los problemas del mundo real. Puede que, al salir de la sala, no recuerden el nombre de ninguno de los personajes, pero sí que habrá disfrutado de sus aventuras, obteniendo exactamente lo que esperaba antes de comprar la entrada. Y, cuidado, que aquí estamos hablando de millones de hombres y mujeres.

Evidentemente, no estoy criticando a estos tres tipos de público. No intento ser condescendiente ni irónico. Cualquier persona tiene derecho a disfrutar de una película sin que la policía del pensamiento le arreste.
Pero esto no equivale a aceptar todo lo que viene como quien acepta el tiempo atmosférico.

Este no ha sido un mal año para el cine. Probablemente, la mejor cinta de 2015 haya sido la impactante ‘Mad Max: Fury Road’, que, por cierto, también es una secuela tardía de un clásico de los 70. También hemos tenido las muy estimables obras de ciencia ficción ‘The martian’ (que ha redimido a Ridley Scott a ojos de muchos) y ‘Ex Machina’ (debut de Alex Garland en la dirección). Tampoco quiero olvidarme de ‘El puente de los espías’ de Steven Spielberg que, presentándose como un “thriller político” en realidad oculta una historia de optimismo americano que bien podía haber firmado Frank Capra. Por último, no dejo de lado el cine de animación y, además de ‘Inside-out’, hemos disfrutado de ‘El libro de la vida’ (estrenada en USA en 2014) y la divertidísima ‘Asterix: la residencia de los dioses’.

Puede que el cine sea, fundamentalmente, un espectáculo de masas y una forma de evasión y entretenimiento. Pero es que lo mismo se podría decir del teatro de Shakespeare o Lope de Vega.

Es importante respetar el arte de contar historias, saber qué mensajes queremos lanzar y ser efectivos en ello. Puede sonar absurdo, pero el hecho es que ‘Star Wars’ afecta directamente a la vida de mucha gente. Estas películas no son ninguna “tontería”. Son vistas y comentadas por millones de personas en todo el mundo. Son culturalmente relevantes. Es por esto que, como espectadores, estamos en nuestro derecho de exigir “algo más” de ellas.
Y eso es todo. Que la fuerza os acompañe, frikazos.

El despertar de la fuerza

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Enrique Dueñas

Enrique Dueñas , escritor y guionista, aficionado al género fantástico y la tarta de queso.

37 comentarios

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  1. Paloma DG 29 diciembre, 2015 at 02:20 Responder

    Totalmente de acuerdo contigo. Me alegro de que alguien haya sido capaz de escribir tan bien todo aquello que yo ya pensaba, porque nadie me entendía cuando le decía que no me parecía una buena película

  2. JS 29 diciembre, 2015 at 11:39 Responder

    La jugaron seguro, era eso o arriesgarse a perder dinero y Disney es un negocio y no una casa de artistas lamentablemente.

    Estoy muy de acuerdo con el hecho de que es casi una copia exacta de Star Wars (1977) y tiene varios errores, pero con todo respeto me gustaría decir que me parece un poco injusto que se compare el crecimiento de un personaje en tres películas (Luke) al de un personaje en una sola (Rey); lo mismo con Snoke (quien se rumora que es en realidad Darth Plagueis) a quién se compara con El Emperador quién tuvo apenas una aparición breve en El Imperio Contraataca para darnos pistas de quién era y cuáles eran sus intenciones. El párrafo en el que los compara me parece también un poco injusto porque usted tiene todos los elementos para juzgar a Palpatine como personaje porque lo ha visto en 5 películas.

    Snoke hace exactamente lo que hizo El Emperador en El Imperio Contraataca, habla de los objetivos a cumplir por Ren y Hux y se presenta como una figura de autoridad y poder, y funciona, funciona porque Kylo Ren necesita un maestro, una serpiente que lo haya seducido al lado oscuro, una figura enigmática que genere más preguntas que respuestas.

    Hablando de Kylo, cuando menciona que no tenemos por qué leer novelas del universo expandido ni artículos de Wookiepedia para entender al personaje (y estoy de acuerdo con usted) ¿por qué asume que esta película tiene que funcionar de manera independiente? iEl
    Imperio Contraataca funciona precisamente porque no es independiente, porque descubrimos muchas cosas sobre Vader que lo hacen mucho más interesante que solo el traje y la máscara y nos hace entenderlo mejor como personaje. Siento que lo mismo sucederá con Ren, solo hay que esperar a la próxima entrega para que nos respondan ciertas preguntas sobre el personaje, al igual que con Vader.

    No podemos esperar que esta película sea un ‘stand-alone’ como lo fue la primera Star Wars porque tenemos que recordar que FOX le tenía poca fé a Lucas en el ’77 y por eso es que uno puede terminar la historia solo con esa película y funciona; pero las películas que se vienen no son pensadas de esa manera, para bien o para mal esta película se hizo con la certeza de que se vienen otras dos y que se tiene mucha historia por detrás. Es cierto que hay demasiadas similitudes al Episodio IV pero el “I have a bad feeling about this”, los sables de luz y el Halcón Milenario son nostalgia y son respetados y tratados como tal.

    Pienso que por eso debemos ser pacientes y no juzgar apresuradamente a esta película, porque el castillo de Lego se puede construir, pero en el caso Star Wars no estará completo hasta el episodio IX.

    Espero que entienda que este comentario lo hago con las mejores intenciones y que le agradezco por su detallada y bien informada opinión.

    Esperemos que en el Episodio VIII haya más originalidad y unos arcos de personaje más completos.

    ¡Saludos y que la fuerza lo acompañe!

    PD: Me encantaría una respuesta pequeña solo para saber que leyó mi comentario.

    Gracias.

    • Omar 31 diciembre, 2015 at 14:19 Responder

      Exacto @js pienso igual que tu, parece una crítica aislada sin haber visto los demás capítulos antes de ver el nuevo o de un estudiante recién licenciado. Definitivamente la crítica es 100% acertada sin considerar el trabajo previo de las otras entregas. Yo las vi en orden machete y la construcción es sólida y los detalles fundamentales ni siquiera se dicen…los otorga el silencio de los personajes cuando estos reflexionan. Son puntos claves que aparte de lo evidente te dicen…piensa, recuerda este punto, porque será fundamental más adelante. Todo capítulo “uno” es primordial e introductorio, como dices tu solo el episodio 4 es aislado y estoy seguro que no habrán cabos sueltos durante las siguientes entregas. Lo dice un no fanático , pero si un re encantado con star wars

    • Eduardo 3 enero, 2016 at 10:37 Responder

      El Imperio Contraataca funciona perfecto como historia unitaria y como parte de la trilogía. Por supuesto, hay que ver la primera para entender que los rebeldes están siendo perseguidos por el Imperio y por ello se desata la batalla en Hoth, aun así la película te deja claro de inmediato por qué está ocurriendo eso, de ahí en adelante hay coherencia en todo momento de por qué una situación lleva a la otra. Aun cuando algunas situaciones son un poco tontas o infantiles, males interpretaciones y malos diálogos, la historia de fondo cohesiona todo. A uno le importa poco los torpes movimientos de luke con la espada, incluso los de Vader, lo que importa son las motivaciones de ambos personajes para llegar a ese punto, y eso queda muy claro en todo el film.

      El Imperio Contraataca, al igual que las otras dos, está plagada de fallas, escenas pobremente rodadas y actuaciones mediocres, pero tiene lo más importante, una historia. Que a la largo de su metraje tiene revelaciones (vaya que las tiene), nuevos misterios y acaba con dos de los protagonistas y héroes derrotados, elementos ya de motivación para las acciones de los personajes en una tercera parte.

  3. jomis 29 diciembre, 2015 at 16:12 Responder

    Me ha gustado mucho la crítica, y comparto sus argumentos sobre la narrativa y discurso de la peli. Pero, al mismo tiempo, creo que los puntos de partida del análisis no son del todo válidos: el autor considera que la película debe ser un producto autocontenido en lo narrativo. Y yo cada vez tengo más claro que esta peli es un producto COMPLEMENTARIO dentro de la «nube cultural» en la que se ha convertido Star Wars.

    Por un lado, la peli sirve de presentación inicial de una serie de productos: las películas, series de animación, cómics y todo lo que se les ocurra en los próximos años a los propietarios del universo Star Wars.
    Por otro lado, deliberadamente deja muchos cabos abiertos, precisamente para que el espectador se quede intrigado y con ganas de descubrir más, de debatir con los amigos, de sondear secretos en los blogs de frikis, etc. Forma parte de la propuesta.
    Finalmente, la peli tiene mucho de «tributo a Star Wars», como esas bandas de música que tocan temas de Pink Floyd, Queen, etc. Los viejunos que hemos ido a verla queríamos ver a Han, Leia y Luke tocando otros instrumentos. Esa es una emoción buscada y ofrecida, y forma parte de la semiótica de la peli (por repetir esa palabra que le gusta tanto al crítico).

    Si no se integran esos aspectos, el análisis de esta película resulta incompleto, mucho más si pretende hacer un análisis «semiótico». Insisto: es una pieza más dentro de un conglomerado cultural, entrega ambigüedades para suscitar apego duradero al producto, y pretende satisfacer la nostalgia de los viejunos.
    No obstante, me ha encantado cómo le ha dado caña a la narrativa.

  4. Boba Fett 29 diciembre, 2015 at 19:52 Responder

    Muy buena crítica, muy bien explicada.

    Una curiosidad pejiguera. Si le concedes tanta importancia a la semiótica y a la estructura de la historia, ¿cómo has llegado a la conclusión de que “Mad Max Fury Road” es la mejor película del 2015? Lo que yo vi fue una interminable carrera de camiones, parecida a un videojuego, donde había una “pantalla” detrás de otra hasta llegar al “monstruo final”. Me sorprende que habiendo sido tan certero diseccionando “The Force Awakens”, encumbres en cierto modo aquel entretenimiento sin sentido.

    • Rafael Mercado Salas 31 diciembre, 2015 at 15:42 Responder

      Boba, Mad Max Fury Road, es una “interminable carrera de camiones”, porque eso es precisamente lo que debe ser, y es el ejemplo perfecto de que se puede volver a una idea básica y hacerla mil veces más genial. La saga de Mad Max es violenta, demencial, y por momentos absurda, grotesca e insensata, porque así es el futuro distópico en el que se desarrolla, y en el que sólo puedes sobrevivir estando también un poco loco y animalizado. Qué pena que no hayas visto los valores que tiene la nueva Mad Max. Luego de décadas yo sentí que estaba viendo verdadero cine de acción. La concepción y ejecución de las escenas es extremadamente compleja, y desde el punto de vista del lenguaje visual, dirección de cámaras, ubicación espacial y referencial, fotografía, edición, etc, están filmadas con una maestría que deja en verguenza a todos los directores de acción actuales. En ese aspecto, es una verdadera lección de cine. Y por ello ya está empezando a recibir premios como la mejor película del año, por parte de varios grupos especializados, como la NBR y la Asociación Internacional de Críticos. No siempre mis gustos coinciden con los de la crítica y la verdad me sorprendió que la eligieran mejor película, pero debe ser entre otras cosas, por lo que acabo de explicar. No sé si te gustaba la Mad Max original; tal vez no sea tu tipo de película, y definitivamente no es la saga con personajes y trama más complejos (tampoco Star Wars lo es), pero si la juzgas como lo que pretende ser, Fury Road es una gran película. Te recomiendo que le des una segunda vista bajo ese contexto. Saludos.

  5. Lenin 29 diciembre, 2015 at 21:31 Responder

    Hola Enrique. Quiero decir que respeto tu opinión, es un análisis muy bien hecho sobre la nueva película de “star wars”. Lamentablemente no comparto tu crítica. A mí me gusto mucho, y no te escribe un aficionado común. Tengo la suerte de tener los estudios,y una pasión increíble por el cine, para decirte lo que pienso sobre esta película, y la razón por la que no comparto tu punto de vista. Star wars es, y siempre ha sido, una película simple. Tú lo estás analizando y desmembrando como si fuera la última película de terry gilliam. Algunos puntos que pones son ciertos, discrepó con otros, pero eso ya es un tema de gustos. La discusión aquí es, creo yo, las películas que son pensadas solo para la “masa”. Yo creo que si bien esta película tiene una tendencia a eso, está dirigido a varios públicos, y gustar a todos, obviamente no lo logrará. Pero creo que cumple con los fanáticos y eso para mí es suficiente. Esta película funciona dentro del universo de star wars. Podrás decir todo lo que para ti son fallas increíbles, pero dentro de ese universo son aceptadas. Otra cosa es que quieras compararlas con obras maestras, como algunas películas que has puesto de ejemplo en tu crítica, al hacer eso obviamente star wars tiene todas las de perder. Lo que si es cierto, es que para mí, no alcanza a las películas clásicas de star wars, pero es un inicio prometedor, que se tendrá que analizar cuando concluya la nueva trilogía. En mi opinión hacer una película de alguna franquicia de mucha importancia, es algo muy complicado. Nunca se podrá satisfacer a todos. Pero creo que en esta caso los verdaderos fanáticos salieron ganando.

    Saludos.

  6. Allan Labana 30 diciembre, 2015 at 01:14 Responder

    Te felicito. Una excelente crítica. A mí honestamente me gustó mucho la película, pero después de leer este análisis tan detallado y bien fundamentado, estoy de acuerdo contigo en todos los aspectos. Ojalá hubieran hecho un guion más sólido, o al menos pulirlo lo suficiente para que fuera lo más redondo posible (aunque, por lo que mencionas, Disney tuvo la culpa de que no se hiciera esto último). Pero bueno. Espero que las siguientes no decepcionen y esto termine siendo una gran trilogía. Saludos.

  7. Oscar 30 diciembre, 2015 at 03:26 Responder

    Buena critica, realmente como fan de Star Wars (desde su primer trilogía como la segunda) esta me dejo un sin sabor como de que esta pasando? Un villano muy débil y poco intimidante, sin contar que a cada rato se quitaba la máscara lo que le quitaba más su parte malvada. Pero también pongo en duda la critica cuando mencionan “la mejor cinta de 2015 haya sido la impactante ‘Mad Max: Fury Road’” realmente esa película fue casi que un drama absurdo que en vez de una secuela deberian de haber hecho un remake y no una realidad alterna de una persona en el desierto en el cual no explicaron porque el mundo estaba así.

  8. Tormentas 30 diciembre, 2015 at 23:46 Responder

    Estoy totalmente de acuerdo practicamente en TODO,me hice las mismas preguntas.Al fin alguien que tiene dos dedos de frente y no se conforma solo con ver al halcón milenario…esperemos que en la siguiente sepan explicar muchas cosas…cuanto daño ha hecho lost…

  9. J 1 enero, 2016 at 01:36 Responder

    Para mi critica correcta solo por el detalle de por que van a buscar a luke y que los personajes no tienen relacion con el yo viendo la pelicula me dio la sensacion de que ella es hija de luke y la abandono por lo que paso con el primo es la sensacion que me dio veremos en la segunda pelicula

  10. Francisco 1 enero, 2016 at 15:17 Responder

    Me ha gustado mucho tu crítica. Yo, por supuesto, también he visto la película, y pertenezco a un grupo de “nostálgicos tardíos”, lo que no pudimos disfrutar en condiciones del cine de principios de los 80 (éramos muy pequeños, y había que esperar tres o cuatro años a que las echasen en la tele ). Así que suscribo lo de los buenos recuerdos, por supuesto. Éso no me ha quitado la sensación de que la película pudo ser mejor, y que mucho de su valor se asienta en su contenido “en bruto”. Personalmente, creo que por una parte han notado la presión de los directivos de Disney, pero por otra parte también creo que son conscientes de que hay una trilogía por hacer, y que esta película solo es la primera: es decir, han dejado el tablero dispuesto, con todos los datos y detalles, pero apenas han avanzado en nada.
    Lo que quiero decir es que, por ejemplo, Phasma estará ahí para probablemente un duelo final con Finn, veremos más del pasado de Ben Solo, y lo de Luke, que podían haberlo dejado para la próxima película, pues lo han “pegado” ahí para que los fans estuviésemos contentos. Mucho de ésto, como se dice por ahí “fanservice”.
    En conclusión, y como dices, el pecado de esta película es que por si sola no funciona. Evidentemente, nos han vendido el primer episodio de una mini serie… pero bueno, me van a sacar los cuartos con las tres películas, y los spin-offs, secuelas, etc.
    Saludos.

  11. Neak 1 enero, 2016 at 20:33 Responder

    Yo lo que veo, es que con poco que han hecho han dejado contentos a mucha gente. Cuando vi los capítulos 1,2 y 3, no salí del cine como he salido al ver el despertar de la fuerza, creo que el nombre lo dice todo ?

  12. LordKylo 1 enero, 2016 at 20:36 Responder

    Estando bastante de acuerdo con tu análisis, quiero entender que esta película no ha sido creada como una “película” sino como un capitulo más de una serie. Todas esas preguntas que nos hacemos sobre los personajes o la trama, la intención, comercial o no, es de responderlas no sólo en las dos siguientes sino también en el universo expandido. Para mí, una película entretenida, me ha gustado, pero le falta algo… entre otras cosas una buena banda sonora y un gran enfrentamiento de sables láser. Kylo Ren es el gran protagonista, a mí me ha gustado mucho y espero que adquiera aún más relevancia en películas posteriores. Un saludo

  13. Ruben 1 enero, 2016 at 22:30 Responder

    La critica demuestra no entender la pelicula. Es un film hecho para los fans, donde guioniza con el resto de peliculas muy bien. Tiene ciertos guiños atras que si no has visto todas varias veces no lo entiendes, tocar la banda sonora seria un error gordo, de hecho ninguna banda sonora es tan buena como esta. Y lo mejor… el personal principal de Rey es realmente bueno, dejando en el aire a Kylo Ren (el actor es malo) cuyo personaje tambien esta muy bien. Ademas, la pelicula deja abierto grandes frentes pars el resto de la saga: que hara Kylo? Quien es Rey? Que ha hecho Luke?

  14. Ale Naranjo 2 enero, 2016 at 06:27 Responder

    En medio todo tu análisis estoy de acuerdo en varios puntos pero en otros dejas la sensación que no conoces mucho la saga y gastas demasiados párrafos hablando de otras películas que ni viene al caso mencionar casi cierro la página al ver tanta reseña. Ok, no tienes que ser experto en StarWars porque su posición es la crítica pero al menos hay que estar empapado del tema, no es un calco de 1977 sino del Episodio I La amenaza fantasma, si se analiza es muy pero muy parecida en muchas cosas, por ende no podría parecerse a dos episodios. Hay varios puntos débiles solo por mencionar uno que Finn y Rey no conocen a Han Solo y por eso no le afecta que muera es falso, Han Solo es leyenda y la película lo cuenta cuando se dan cuenta que es él quien los atrae con su carguero porque alcanzó una cierta fama cuando peleó junto con Luke, no es un desconocido para nadie en ese universo. En lo que estoy de acuerdo es en lo débil de cierta parte de la narrativa y lo débil que es Kylo Ren como disque “villano”, espero que el personaje mejore y las siguientes entregas también.

    Saludos

  15. Doe 2 enero, 2016 at 12:13 Responder

    No comparto la crítica, pero da gusto leerte. Por lo menos tus motivos para poner a parir la producción no se reducen a “no me gusta”. Más profesionales del periodismo cinematográfico deberían aprender de ti.

  16. tricky2k 2 enero, 2016 at 20:22 Responder

    Excelente artículo. Si estoy de acuerdo en todo, hay algo que mencionas y me gustaría recalcar, una película ha de funcionar por sí misma, independientemente de si es la primera, la quinta o la séptima parte de “nombre aquí su saga”. En el caso de Star Wars, tenemos un ejemplo paradigmático con El Imperio Contraataca. Aunque ya conozcamos a los personajes por la entrega anterior, el guión se toma su tiempo en volver a presentárnoslos de forma que, aun no habiendo visto la primera, nos interesamos por su devenir. Incluso comete la desfachatez de dejarse el final en el aire, algo que, en cierto modo, me sigue molestando de esa película, pero esa siempre fue la intención tras dejar la historia en todo lo alto.

    Como bien comentas, independientemente de si el guión es una copia/calco/adaptación grosera de la primera entrega, nunca acabamos de empatizar con nadie. Miento, con uno, que apenas sale unos minutos comiendose la función, pero que necesita de pocos trazos para ser el personaje más atractivo, el piloto Poe (Oscar Isaac), quizá la única ocasión en que lo que se explica y cómo se explica, resulta efectiva en toda la película.

  17. Lucia Lopez 2 enero, 2016 at 22:53 Responder

    Weba esta crítica. Es muy mala, ¿semiótica el cine? Vaya presunción cuando hablas de todo y de nada, más para justificar que no tienes ni la mas remota idea de la saga. En particular, no he visto que esta nueva película de la saga de Star Wars pretenda colocarse como la mejor “película del año” , es más, ni que vaya a competir por un premio, salvo por efectos especiales. El objetivo de cine es entretener, pero hay muchos que piensan que ir al cine es como ir a la escuela. Me da la impresión de que citas varias películas como un intento desesperado de decir: “sé de cine”. El Episodio VII tiene el reto convencer a los fans de la saga y también el de convencer a las nuevas generaciones, hacer un film denso o ligero. El factor Disney también cuenta, ya no está Lucas y no creo que intervenga nunca más en las próximas películas. El Episodio VII es una película ligera, sin pretenciones por parte del director, su narración es sencilla, encuadres, escenas, secuencias, fotografía… todo es sencillo. Si quieren ver cine de “arte”, cine de “calidad” hay otros autores donde se pueden apreciar estas cintas.

  18. Raúl Terceros 4 enero, 2016 at 17:18 Responder

    Aportando a las acertadas críticas ya hechas, seré puntual en algunos aspectos que no me gustaron definitivamente para nada: la primera escena del espacio , parece muy plastica, las estrellas no brillan, simplemente están como pintadas. El uniforme de los soldados es muy plástico al punto de que no se ensucian ni despues de una batalla, demasiado pinki; alguna vez leí que en los primeros starwars cuidaron mucho ese aspecto, la textura de la suciedad y lo viejo en los vestuarios. Por ultimo es una historia que trata de abarcar demasiadas cosas y no las une bien entre distancias y tiempos. demasiados conceptos de diseño que diluyen la fuerza o columna vertebral de toda la película y por ultimo , el malo de la película solo parece un malito, envuelto en rencores personales y familiares, pero que no justifica que tenga que matar a su padre en nombre de la fuerza.

  19. Halicio 12 enero, 2016 at 02:06 Responder

    Ya no es sólo que muera Han Solo, sino CÓMO muere Han Solo. Concibo que tenga que morir (sin estar de acuerdo con la forma), pero debido al ritmo que se impregna en la película pasa de largo el hecho de que ha muerto uno de los PERSONAJES (con mayúsculas) de la historia del cine, uno de los más grandes, que ha hecho historia y ha permanecido en la memoria colectiva de occidente desde hace casi cuarenta años, y cuya desaparición merecía lo equivalente cinematográfico a un funeral de estado, como mínimo. ¿Y qué nos encontramos? Con un grito de Chewbacca y un lamento de Rey. Hasta el punto es el despropósito que el wookeee vuelve al planeta y se cruza con Leia… no es que no se abracen y se echen a llorar… Es que pasan uno al lado del otro y ¡ni se saludan!

    El funeral de la madre de Thor en The Dark World fue mucho más sentido (de hecho, al menos hubo funeral).

    La película es incoherente no sólo por el tratamiento que se le da a los personajes (y no sólo a Han Solo), ni por sus relaciones, sino por los propios sucesos que la componen, y de los cuales éste es simplemente uno de ellos.

  20. Laura 14 enero, 2016 at 22:33 Responder

    Es interesante la apreciación que tiene de la película, y cómo su crítica está bien contextualizada. Simplemente no entiendo por qué al principio sugiere que esta película es como copia de la primera de la guerra de las galaxias, la del 77, pero luego se cuestiona acerca de la personalidad de Rey y la compara con Luke. Lo siento algo contradictorio, en tanto el esperar que Rey fuera en algo similar a Luke implicaría aún más similitud con la película original. Es verdad que tiene “sorpresivas” extra habilidades, sin embargo creo que debe construirse como un personaje diferente. Cordial Saludo y espero seguirlo leyendo!

  21. Pepe Alonso 21 enero, 2016 at 20:04 Responder

    Me gusta la crítica, coincido plenamente con las apreciaciones de la película que manifiesta, a mi personalmente me defraudo bastante, esperaba más..

  22. Frenillo Impetuoso 24 enero, 2016 at 13:03 Responder

    Pues a mí la película me gustó bastante, al menos hasta que se acabaron las palomitas, entonces tuve que fijarme en lo que estaba viendo, eso me hizo pensar en lo que había pagado por verlo, más tarde recordé lo que me había costado ganar aquel dinero, de pronto estaba reflexionando sobre los impuestos que he de pagar por obligación y en los instrumentos de tortura a los que asisto pagando voluntariamente… Entonces pensé en mi madre, y cuáles fueron sus últimas palabras antes de salir a por tabaco para no volver: “Este J.J. Abrams, no sé yo…”. Efectivamente.

  23. Valeria L 3 noviembre, 2016 at 22:26 Responder

    Star Wars nos ha atrapado desde que éramos pequeños, y ha sido de las películas preferidas de muchos. En lo personal, los escenarios que utilizan me parecen increíbles, y los efectos especiales, sin duda no se quedan atrás, pues han hecho un excelente trabajo con ellos. En esta nueva entrega, Star Wars: El Despertar de la Fuerza (Por cierto, les comparto el link con los próximos horarios de transmisión http://hbomax.tv/movie/TTL607247 ), quien está a cargo de la banda sonora es también John Williams, lo que significa que contiene aún la esencia de las 6 películas anteriores, además de los personajes que ya conocemos como Han Solo, Chewbacca, Leia, R2-D2, etc.

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