Filmadrid – Día 1: Certain Women

La tercera edición de FILMADRID comienza de forma inmejorable con la extraordinaria Certain Women de Kelly Reichardt. Como una declaración de intenciones, la lucha de la directora estadounidense por subsistir en la industria cinematográfica y su honesta visión se alinean con los propósitos del festival. Pues Certain Women es una travesía que nos impulsa a preguntarnos sobre la dificultad para avanzar en nuestras vidas y la generosidad en los vínculos que nos rodean.

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‘CERTAIN WOMEN’ (2016), DE KELLY REICHARDT – INAUGURACIÓN

Con las montañas de fondo, al final del paisaje vemos como se acerca un tren. Un desplazamiento que cruza toda la pantalla y pasa de una esquina a otra. Esta escena constituye el comienzo de Certain Women, una translación que sirve como doctrina. En Wendy and Lucy (2008), también de Kelly Reichardt y presentada con trenes, la protagonista repite a toda la gente con la se cruza: “Estoy de paso”. Y no hay mejor definición para el cine de la autora estadounidense. A ella no le interesa ni el comienzo ni el final, sino las preguntas que surgen en la travesía. Reflexionar sobre qué y a quiénes abandonas y a la vez que es lo que deseas. Cuestiones con las que dudan tanto las protagonistas de sus películas como los espectadores,  pasajeros de ese tren. Pues este nos lleva a Montana, donde tiene lugar la adaptación de tres relatos del libro Half in Love and Both Ways Is the Only Way I Want It de Maile Meloy. Un tríptico que condensa la personalidad y la filmografía de la autora. A lo largo de los diferentes capítulos, los vínculos invisibles que nos rodean emergerán y  se concentrarán como la nieve en las granjas de Montana. Porque Certain Women debe ser respirada y contemplada. Ya que esta nueva joya de Kelly Reichardt es una experiencia sanadora.

Después de la llegada del tren, nos establecemos en la ciudad de Livingston en el estado de Montana. Allí vive Laura, interpretada por Laura Dern, junto a su perro. Hace tiempo que lleva un caso a un cliente, desamparado tras un accidente laboral. Él es víctima de un sistema que se escapa de su control y de su oportunidad, no pudiendo apoyarle cuando más lo necesita, aunque sea por una causa justa. Pero el sistema, con quien se muestra implacable es con Laura. Como expresan con precisión las palabras del guión escrito por la propia Kelly Reichardt: “Es encantador pensar que si fuera un hombre, la gente escucharía y diría: está bien”. Ya que solamente por ser mujer vemos que el trato no es igualitario. Una cuestión de género que conecta directamente con el concepto de respeto. De manos de la directora, la reflexión de este primer capítulo resulta verdaderamente doliente y sentida. Es inexplicable que Certain Women sea la primera película de Reichardt que recauda más de un millón de dólares en taquilla. Desde que debutara en 1994 con RIver of Grass, es una de las voces más importantes de la cinematografía independiente internacional. Un estatus en contraposición a la dificultad para sacar los proyectos adelante, un desprecio reflejado en Laura. Una eterna lucha por cambiar la mentalidad que no avanza como debería. Sólo queda apoyarte en las compañías más sinceras.

En el primer capítulo, la presentación del personaje de Laura es una acción de vestirse. Un acto  simbólico que marca toda la película, sobre todo el segundo relato. Este se abre después de un paseo en el frío de la naturaleza, cuando Gina se desviste. Una transición impecable entre las dos historias que muestra la gran capacidad narrativa de la directora para cohesionar una obra compuesta por varios fragmentos independientes. Si antes recalcábamos la necesidad de apoyo cercana, este tercio del proyecto lo protagoniza Michelle Williams, compañera de la directora durante sus últimas tres películas. Una estrella de Hollywood que sintoniza con la visión orgánica de la creadora, dejándose llevar sin desconfianza. En este caso, la problemática se concreta en la construcción de un nuevo hogar. Para ello, Gina y su marido deben conseguir comprar rocas areniscas a un anciano con alzhéimer. Una negociación en la que Gina intenta demostrar determinación, pues para el vendedor su único contrario es su cónyuge. Esto hace que conseguir las piedras no sea una mera adquisición, sino una conquista. Una reivindicación que tiene lugar entre un ambiente donde impera el desapego. La familia de Gina, compuesta por su marido y su hija, está claramente desunida. Una desconexión emocional que viene de lejos, donde las causas están implícitas; aunque sí logramos intuir su progresión. Al lado de la soledad y el olvido de la persona mayor, sus conflictos son insignificantes. Un triste espejo de su porvenir falto de atención. Apremia la necesidad de encontrar vínculos verdaderos.

Al finalizar la película, aparece en pantalla una sentida dedicatoria a Lucy. Esta fue la perra protagonista de dos cintas de Reichardt: Old Joy (2006) y Wendy and Lucy. Un animal al que la directora ha filmado con un afecto enternecedor. Por ello, no resulta extraño que los animales ocupen un lugar de privilegio en Certain Women. La abogada Laura tiene un perro que le acompaña tras cada contratiempo, sin embargo, es en una granjera en quien apreciamos la más profunda unión. Esta joven encabeza el tercer capítulo, en el que pasa sus días cuidando de un rancho con caballos al lado de su perro. Una rutina que se filtra por la pantalla mediante la conjunción de los animales, la nieve y el grano correspondiente a los 16 mm. La cotidianeidad se quebrará al conoer a una joven abogada, a la que da vida Kristen Stewart. Es entonces cuando la generosidad de la granjera se traspasa a su vida personal. Posiblemente, esta historia sea lo mejor que ha filmado Kelly Reichardt en toda su filmografía. Una pieza de cine honesto, humano y mágico. Desde la extraordinaria interpretación de Lily Gladstone hasta la delicadeza de la directora se entregan sin esperar nada a cambio. Porque de la compañía de Lucy se aprendieron muchas cosas, como el tacto con el que se debe acariciar a otro ser. Una muestra de cariño que marca y resulta incondicional. Aunque a la hora de conceder esa caricia a los humanos aparecen muros insalvables. Emociones adulteradas sin predisposición a cambiar. Y es desgarrador darse cuenta de que nunca volveremos a encontrar un amor tan real como el que daba Lucy.

En definitiva, Certain Women está compuesta por varias poesías que logran trasladarte a Montana para conmoverte. Un viaje sensacional que Kelly Reichardt iniciaba en un tren con cada vez más acompañantes. No sólo suponiendo un récord personal en la taquilla, sino con un elenco difícilmente mejorable. Una travesía que desemboca en las historias de tres mujeres, donde se pueden vislumbrar los obstáculos que sufren para poder avanzar en sus expectativas vitales. Aunque más importante que el destino, cabe recordar que esta película es en sí misma movimiento. Estar de paso y nunca detenerse. Por ello, sus convicciones se condensan en los métodos de transporte que priman en cada uno de los capítulos. En el primero, se trata la falta de respeto de la sociedad a las mujeres desde un coche de policía. Para el relato de Gina, las piedras se trasladan en una excavadora, a la que se atribuye la fortaleza suficiente para sobrellevar el peso que sea necesario. Y por último, los caballos son los que nos llegan con la generosidad y el afecto desinteresado. Tres formas de filmar nuestro alrededor de forma lúcida y bella. Porque puede que en los viajes propuestos por Kelly Reichardt no sepamos el final. Pero queda la certeza de que han alterado nuestro rumbo.

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Carlos Chaparro

Estudió Comunicación Audiovisual, permitiéndole trabajar en su pasión: el cine. Un amor incondicional que nació al descubrir a Patricia y Michel paseando por los Campos Elíseos.

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