Foodie Love (Miniserie, 2019): comer, follar, amar

Escenarios como Barcelona, Roma, Tokio y Montolieu, escogidos con gusto y presentados con mucho amor para ubicar a dos personajes que se cuentan todo con miradas y nada con palabras.

En estos días pienso mucho en comer y en follar. Y me vienen a la mente todas las veces que he comido más de la cuenta y siento culpa, arrepentimiento y dolor de estómago. Y todas las veces que he follado y no quería y siento culpa, arrepentimiento y dolor de corazón. Comer o follar. Si tuviera que elegir una de las dos, me quedo con Foodie love. Porque esta serie me ha salvado de todos estos pensamientos prohibidos y culpables, de la angustia, de la ansiedad y de saber que vivo en un mundo compartido con personas que no siempre quieren ir al mismo restaurante que yo.

Hartas de historias de él primero y ella después, me doy cuenta de que él y ella no sé cómo se llaman, pero sé que tienen heridas a medio coser y que se agarran a un alfiler para arreglar las costuras, aunque sea con un hilo de otro color. Me siento a disfrutar del menú con la maravillosa realización de Isabel Coixet quién, a través de una dinámica de planos laterales de menos a más, me hace sentir ser la persona que está sentada en la mesa de al lado y ha colocado un pequeño altavoz para dejarme escuchar lo más íntimo en uno de los lugares más públicos del planeta. Otros de los ingredientes en esta receta exquisita son la música, el montaje, los flashbacks, los bocadillos de cómic o los personajes secundarios que deambulan rotos entorno a las citas y me hacen morirme de nostalgia.

El recurso de la voz en off de sus pensamientos es el eje sobre el que gira el arco de evolución de los personajes.

Vivir las citas con él (Guillermo Pfening) y ella (Laia Costa) puede que sea lo más parecido a una experiencia de sexo tántrico que excita e incomoda a partes iguales. Además, el recurso de la voz en off de sus pensamientos es el eje sobre el que gira el arco de evolución de los personajes cuyos roles me hacen gritar pletórica en voz alta, POR FIN. 

Por fin ella piensa en ella y él también. Por fin ella me pone y él no tanto. Por fin ella vive su herida y no pretende ser salvada por él. Por fin ella explora, enseña, lidera, guía, habla y vacila. Por fin él siente, observa, escucha, aprende, cambia, espera. Por fin ella “solo un café” y él “dí por sentado que volveríamos a quedar”. Por fin él “soy un desastre para esto” y ella “¿pastel de queso clásico o de sabores?”

Por fin son dos protagonistas cuyo menú ha sido cocinado por los dos. Juntos se van sanando en escenarios como Barcelona, Roma, Tokio y Montolieu, escogidos con gusto y presentados con mucho amor para ubicar a dos personajes que se cuentan todo con miradas y nada con palabras. Porque no hay nada más triste en el mundo que una pareja que no tiene nada que decirse en un restaurante. 


Sinopsis Una pareja, ambos apasionados de la gastronomía, tienen una cita tras contactar a través de una app para amantes de la comida.
País España
Dirección Isabel Coixet
Guion Isabel Coixet
Fotografía Natasha Braier, Jean-Claude Larrieu
Reparto Laia Costa, Guillermo Pfening, Tony Thornburg, Agnès Jaoui, Natalia de Molina, Greta Fernández, Yolanda Ramos, Ferrán Adriá, Nausicaa Bonnín, Marina Campos, Eloi Costa, Luciana Littizzetto
Género Serie Romance
Plataforma HBO
Título original Foodie Love

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Marta Fernández Jiménez

Script en cine y series de televisión. Su sensación preferida es la que le genera estar entre las cuatro paredes de un rodaje. Es graduada en Comunicación Audiovisual y tiene un máster en Dirección de Series de Ficción.

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