Lucky (2017), de John Carroll Lynch – Crítica

«Lucky habla de la soledad y las raíces, de la muerte y lo que queda tras de ella, incluso del abandono al que se castiga a quien ya no parece ser productivo en el sistema»

Lucky tiene 90 años, pero la mirada gris y agotada del hombre que ha librado mil batallas contra sí mismo. Pasa sus días en un inhóspito pueblo de California, viviendo en plácida rutina: yoga por la mañana, crucigramas, concursos televisivos, bloody mary en el bar y cartones inagotables de leche y cigarrillos. Lucky no ha tenido hijos, ni parejas conocidas, y a veces descuelga el teléfono para hablar con alguien de quien nunca se nos devuelve la voz. Su círculo social se reduce a los extravagantes parroquianos del bar y a los rostros de su cotidianidad, a la dulce Bibi de los ultramarinos cuyo hijo se convertirá en Juanito Wayne, o a la entrañable Loretta de la cafetería donde Lucky suele desayunar. Un día, nuestro protagonista debe acudir al médico por un preocupante desmayo, y allí, enfrentarse al más cruel de los diagnósticos. Su salud es perfecta, sus malos hábitos no van a cobrarse su vida a estas alturas, pero está viejo; Lucky morirá, porque todos nos morimos algún día.

Lucky es el debut en dirección de John Carroll Lynch y es, contra toda expectativa, todo un canto a la vida. Concretamente, a la de Harry Dean Stanton. El prolífico actor norteamericano cuenta con más de 200 títulos acreditados entre cine, televisión y otras apariciones en medios audiovisuales. También dio nombre a su propia banda de música, The Harry Dean Stanton Band. Compañero de batallas de, entre otros, David Lynch o Sam Peckinpah, quienes siempre tuvieron una silla reservada a su nombre en los rodajes. Y, sin embargo, Harry Dean Stanton había sido sólo (es un decir) el protagonista de París, Texas. Su cara ha sido una de las más recurrentes en el cine norteamericano —y no haremos lista de referencias porque no parece justo elegir— en la siempre ingrata categoría de «actor de reparto», y ya superaba los cincuenta años en activo sin que su nombre acabase de tener el peso que han adquirido otros eternos secundarios de Hollywood. Eso era algo que sus amigos no podían permitir, y por ello, se volcaron en la escritura de una historia que fuese sólo para él. Lucky es simbióticamente Harry Dean Stanton en la medida en que la vida de Harry Dean Stanton es la de Lucky, y cada diálogo aparentemente banal está puesto al servicio de esta meta-realidad. Y, por supuesto, toda reflexión sobre la vida y la muerte: porque el mayor temor de Lucky, por naturaleza solitario, árido y punzante como un cactus, no es morir, sino que de su tronco estéril no broten nuevas ramas. Lucky parece envidiar la capacidad del resto de querer y ser querido; él querría ser el Presidente Roosevelt, la tortuga de su amigo Howard, y recorrer el mundo sólo con su caparazón, pero qué valor tiene marcharse de un sitio donde no te añoran con ojitos llorosos de niño.

Lucky habla de la soledad y las raíces, de la muerte y lo que queda tras de ella, incluso del abandono al que se castiga a quien ya no parece ser productivo en el sistema (tema muy recurrente cuando se habla de los veteranos de la guerra). Harry Dean Stanton se labró la fama de tipo duro a través del personaje bélico, del hombre curtido en las tierras del Oeste americano, pero como Lucky, él sólo era una persona en busca del reconocimiento, sin más exigencias que el calor cercano.

Su último papel protagonista nos brinda la oportunidad de ver la cara más frágil del hombre que ha vivido mucho, y pocos momentos tan emotivos tiene la cinta como su «Volver, volver», un agradecimiento musical a las personas que, a pesar de sus rarezas, le han aceptado y acogido en su círculo. Su voz, su delgadez translúcida, su descarado cinismo y esa manera pesada y taciturna de respirar… Lucky/Harry eran carácter, sí, pero también cara y ojos, y cuerpo que envejece, y presencia física que dejó un vacío el 15 de septiembre de 2017, poco antes del estreno de la película. Casi de forma premonitoria, Lucky es el testimonio de Harry Dean Stanton: lamentamos que el resto del equipo quede eclipsado por él, que el valor de la película sea el alma de su protagonista, pero es bonito pensar que nadie se sentiría ofendido por ello. Lucky es afortunado, porque sus últimos temores son infundados, porque sus amigos no le olvidan, y su película es una forma de justicia poética, una despedida en la gran pantalla y con las botas todavía puestas. Tal y como soñaría cualquier actor.


Sinopsis Habiendo sobrevivido más que sus contemporáneos, el anciano “Lucky” se encuentra en el tramo final de su vida, donde se verá impulsado a un viaje de autodescubrimiento.
País Estados Unidos
Dirección John Carroll Lynch
Guion Logan Sparks y Drago Sumonja
Música Elvis Kuehn
Fotografía Tim Suhrstedt
Reparto Harry Dean Stanton, Ed Begley Jr., Beth Grant, James Darren, Barry Shabaka Henley, Yvonne Huff, David Lynch, Hugo Armstrong, Bertila Damas, Ron Livingston, Ana Mercedes, Sarah Cook
Género Drama
Duración 88 min.
Estreno 24/08/2018
Título original Lucky

Calificación8
8

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