Sicario: El día del soldado (2018) de Stefano Sollima – Crítica

«Sicario: el día del soldado alterna escenas de acción, trepidantes y violentas, como solamente el cine americano es capaz de hacer, con escenas relajadas y con conversaciones y tomas que describen por sí mismas la naturaleza de los personajes, sus motivaciones y sus rasgos psicológicos»

Segunda parte de Sicario (2015), película dirigida por Denis Villeneuve que ya fue en su momento un “drama de frontera”. La película resultó ser una buena inversión (triplicó en taquilla la inversión inicial) y recibió una granizada de nominaciones y una más discreta colecta de premios. Fue incluida en el Top 10 del año (si bien como décimo filme) y el público supo apreciar su interés. Han tardado tres años en filmar la secuela, Sicario: el día del soldado, de la mano de Stefano Sollima y se han preocupado de dejar un final abierto que cristalizará en una tercera parte con la misma celeridad.

En ambas películas Taylor Sheridan ha elaborado el guión y repiten Benicio del Toro y Josh Brolin. No así Emily Blunt. La película tiene todos los elementos para convertirse en la cinta del verano y en las dos horas de duración integra una serie de géneros que hacen la cinta de difícil definición más allá del calificativo de “película de acción”.

En efecto, el guión nos vuelve a situar en una de las fronteras más “calientes” del planeta: al Sur México, al Norte los EEUU. Los cárteles de la droga parecen haber integrado otra modalidad en su repertorio de negocios ilícitos: la introducción de terroristas islámicos en los EEUU. La administración Trump entra en acción: no está dispuesta a que pueda ocurrir algo parecido a lo del 11-S. Así pues, de lo primero que se trata es de localizar los puntos por donde pasan los terroristas y de eso se encarga “Matt Graver” desplegando todas sus dotes brutalmente persuasivas. Capaz de llegar allí donde ni la magistratura ni siquiera el Pentágono está en condiciones de llegar. “Graver” actúa con carta blanca procedente de las más altas instancias de la administración norteamericana, se sabe respaldado y está dispuesto a cualquier cosa menos a afeitarse y adoptar aspecto de represor (utilizará chancletas y bermudas en la mayoría de operaciones y solamente se afeitará cuando lo exija la gravedad de la situación). La estrategia es simple: hacer que los cárteles del narcotráfico estén tan preocupados luchando entre sí que no tengan tiempo de exportar terroristas islámicos. Es, nos dice sabiamente el guionista por boca de uno de los personajes de la administración, “lo que aprendimos en Irak” (pero elude reconocer que la enseñanza final es que si generas un terrorismo artificial para que unos luchen con otros, habrás creado un monstruo que tendrá vida propia, verbigracia: el Daesh). Para la operación se recluta a “Alejandro, el sicario” que tiene algunas cuentas pendientes con los cárteles.

Tras este planteamiento inicial, ir más allá supondría desvelar lo que Sollima y Sheridan nos van a contar en las dos horas de proyección. Aparecen otros personajes jóvenes en los que reside buena parte del interés y del atractivo de esta película y que dará pie a la tercera parte.

La película alterna escenas de acción, trepidantes y violentas, como solamente el cine americano es capaz de hacer, con escenas relajadas y con conversaciones y tomas que describen por sí mismas la naturaleza de los personajes, sus motivaciones y sus rasgos psicológicos. A estas alturas, el lector podrá intuir que se trata, además de una película de acción, de una cinta que discurre sobre un trasfondo político con la introducción del terrorismo islámico, toca uno de los temas más candentes, el narcotráfico (que ha convertido algunos Estados Mexicanos en lo más parecido a “Estados frustrados”), es también un “thriller psicológico” (en el que nadie es completamente bueno o absolutamente perverso), incluso en algunas escenas pudiera parecer (por el sol, el polvo y los paisajes) el escenario de un western y en otras hacer referencia a las disputas mafiosas que Sollima ya había tratado en Suburra (2015).

Podría recordarse finalmente que el calificativo más habitual –y oportuno- que la crítica ha dedicado a esta cinta es que se trata de un “thriller oscuro” (por los elementos de violencia y desesperanza esparcidos en todo el metraje). Sicario: el día del soldado es todo eso, y también una película del verano, entretenida, amena, impactante que no alcanza el clímax que todos esperábamos porque el guionista ha preferido que le quede algo para la tercera parte. Quizás ese sea el principal problema de la cinta.

Sobre las interpretaciones, Benicio del Toro y Brolin, nuevamente se salen y consiguen competir como machos alfa de la cinta. La jovencita Isabela Moner y el veterano Christopher Heyerdahl, también están en su punto y sería difícil encontrar una objeción al casting. Las tomas y las localizaciones resultan espectaculares, la fotografía de calidad, nada menos que el veterano director de fotografía Dariusz Wolski es el protagonista. Cabe destacar algún elemento que resulta por encima de los demás es la música de la chelista islandesa Hildur Guðnadóttir que contribuye a aumentar la intensidad de las escenas, tanto de las acción, como las más reposadas.

Película recomendable que puede ver todo aquel que no espere encontrarse con una reedición del cine de Bergman. Aquí no se exploran los intrincados corredores oscuros del cerebro humano sino las reacciones que genera el afán de supervivencia, el contexto político-fronterizo, las estrategias ya empleadas  que son pan para hoy y hambre para mañana, en lo que podemos definir como “fusión de géneros”. Habitualmente, los resultados de intentonas de este tipo resultan decepcionantes (Loving Pablo, 2018), desmesuradamente exageradas (El señor de la guerra, 2005) o pretenciosas (La guerra de Charlie Wilson, 2007). Sicario: el día del soldado, en cambio, es un intento de entretenimiento “veraniego” que puede satisfacer a un número elevado de espectadores de gustos diferentes e interesados por géneros diversos.


Sinopsis La guerra contra los cárteles de la droga se ha intensificado en la frontera entre EE.UU. y México a medida que han comenzado a traficar con terroristas. Para hacer frente a esta guerra, el agente federal Matt Graver vuelve a hacer equipo con el volátil Alejandro Gillick.
País Estados Unidos
Dirección Stefano Sollima
Guion Taylor Sheridan
Música Hildur Guðnadóttir
Fotografía Dariusz Wolski
Reparto Benicio del Toro, Josh Brolin, Matthew Modine, Catherine Keener, Isabela Moner, Jeffrey Donovan, Christopher Heyerdahl, Manuel García-Rulfo, Bruno Bichir
Género Thriller
Duración 122 min.
Título original Sicario: Day of the Soldado
Estreno 29/07/2018

Calificación7
7

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Amor DiBó

Trabaja en el mundo editorial, y le gusta la arquitectura, viajar, el cine, la robótica-nanotecnología, hacer tortilla de patata, el té y la buena educación.

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