The Good Fight (Serie): la tercera temporada ahonda en su mensaje anti-Trump

The Good Fight

The Good Fight baja al barro en todos los temas candentes. Podemos confirmar que no ha perdido nada de su extraordinario ritmo narrativo, de sus afilados diálogos y brillantes argumentos.




El Spin Off de The Good Wife

Robert King cuenta con una dilatada experiencia que ya supera los 30 años como productor y guionista de series para la TV americana. Esta serie era la segunda realizada conjuntamente con su mujer después de The Good Wife; posteriormente han colaborado en otras dos más. Pronto, el matrimonio de guionistas decide crear una nueva serie-hermana o, como dicen los anglosajones, un spin-off: una historia creada a partir de algunos de los personajes y tramas de una serie anterior. En nuestro caso, y tras un año de espera, nos encontramos con The Good Fight.

El matrimonio de guionistas formado por Michelle King y Robert King creó The Good Fight a partir de algunos de los personajes y tramas de la serie The Good Wife.

Ahora nos llega la esperada tercera temporada. Había interés en saber si iba a mantener la calidad de las anteriores y ya podemos confirmar, después de ver los primeros capítulos, que no ha perdido nada de su extraordinario ritmo narrativo, de sus afilados diálogos y brillantes argumentos en ésta temporada centrada en el triunfo de Donald Trump y en plena ola del feminismo #MeToo.


Una serie apegada a la actualidad política

Basada principalmente en el personaje de la abogada-socia Diane Lockhart (Christine Baranski), que decide abandonar su actividad profesional en su despacho de abogados, e irse a un paraíso lejano a disfrutar de su bien ganada jubilación, con los fondos de pensiones que ha ido alimentando durante sus años de trabajo.

Sin embargo, sus planes se vienen abajo cuando descubre que ha sido víctima de una estafa financiera y que sus ahorros de toda una vida han desaparecido al quebrar fraudulentamente su Plan de Pensiones, viéndose en la necesidad de volver a trabajar. Sus antiguos socios no la admiten de regreso, viéndose obligada a crear desde el principio un nuevo despacho de abogados…

The Good Fight toma la actualidad por los cuernos y se mete en el barro en todos los temas candentes.

Como vemos, empieza fuerte y totalmente pegada a la actualidad política y la corrupción financiera que nos acecha. A este aspecto une otros también de actualidad, como la cuestión racial al entrar en contacto con un despacho de abogados negros… o su atención preferente a las mujeres, entrando de lleno en el debate feminista. Y para no dejar nada fuera del catalogo de la actualidad, se ve mezclada en la disputa entre republicanos y demócratas y su deseo de echar a Trump de la presidencia… Así pues, toma la actualidad por los cuernos y se mete en el barro en todos los temas candentes. Es aquí donde se nota una mayor libertad al emitirse por cable. Pero es que, además, lo que nos interesa es la forma en que lo hace. Destaquemos, primero, que siempre esta presente su sentido del humor, a veces vitriólico; por ejemplo, el despacho de abogados negros tiene a un socio que es votante republicano de Donald Trump…

El tratamiento de los temas es riguroso, profundiza en todos los aspectos y matices y, sobre todo, no es nada maniqueísta. No se olvida de los jueces y sus singulares formas de ejercer justicia, lo que hace en general con bastante sentido del humor, y denuncia también la forma americana de impartir justicia de forma rápida y barata, lo que lleva en muchos más casos de los que se quiere reconocer a dictar sentencias injustas contra los más pobres… O como funciona el tema de las Noticias Falsas (Bulos), que es algo más complejo y eficaz que la simple emisión de noticias falsas… Todo ello, lo hace mostrando minuciosamente como se desarrollan estos procesos y, además, con brevedad, pues los capítulos apenas duran 50 minutos o menos, lo que dota a la serie de una agilidad y un ritmo extraordinario, con unos diálogos brillantes y en los que no puedes perderte un detalle o una frase.


La tercera temporada de The Good Fight

Mención aparte merece el espectacular vídeo de presentación, acompañado de una música que va “in crescendo”, en el que vemos diferentes objetos de lujo como bolsos, zapatos, mesas, ordenadores, jarrones, etc., que van estallando a cámara lenta a una velocidad creciente, terminando con unas imágenes de Putin y de Donald Trump en unas pantallas… que también acaban explotando… como decíamos todo muy sugerente, breve, conciso y con sentido del humor.

Podemos confirmar, después de ver los primeros capítulos, que no ha perdido nada de su extraordinario ritmo narrativo, de sus afilados diálogos y brillantes argumentos.

Para esta tercera temporada, han renovado parcialmente el impactante vídeo de presentación, conservando su fuerza. En lo que respecta a la interpretación, hay que destacar que todo el equipo responde al completo, ofreciendo unas interpretaciones ajustadas sin sobreactuar en ningún caso, aunque merece destacarse a Christine Baranski en el papel principal, a la carismática Cush Jumbo (Luca Quinn), junto a veteranos como la siempre eficiente Margo Martindale, que ya hiciera un magnífico papel de agente soviética en The Americans, o Delroy Lindo, siempre eficaz con su físico característico en el papel del socio principal de éste bufete de abogados mayoritariamente negros.   

En definitiva, una oportunidad para ponerse al día con las anteriores temporadas de la serie-madre The Good Wife. Aunque, desgraciadamente, The Good Fight sea una muy buena serie, la libertad del canal de pago le haya hecho perder en algunos momentos la sutil ambigüedad que tenia The Good Wife, y cada temporada se acerca mas a un panfleto anti-Trump que a una buena historia, lo que estando de acuerdo con la idea de fondo, artísticamente empobrece la serie.

Calificación8
8

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Chusé Inazio Felices

Fundador en su juventud, en la Zaragoza de los años 80 junto a otros apasionados del cine, de la Cooperativa Cinezeta, con la cual dio sus primeros pasos en el mundo del Súper 8, ha mantenido siempre un profundo interés por el mundo cinematográfico que, entre otras cosas, se ha puesto de manifiesto en sus escritos para la prensa a través de sus colaboraciones para El Siete de Aragón creando la sección Cuadernos desde el Guadarrama y posteriormente, en la publicación de su libro Aragón desde el Guadarrama (1993), en el que podemos leer artículos como Mujeres, Guiones y Cintas de Video o Aragoneses de Cine, donde da muestra de su cinefilia. Partidario de la máxima de su compatriota Baltasar Gracián, siempre se ha propuesto escribir críticas breves pero concisas y rigurosas a tono con los tiempos que vivimos y la falta de tiempo que nos abruma. Interesado por un cine diferente, ya sea de otros países o culturas, el anime y por supuesto el cine negro y el clásico.

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